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El renacimiento de Estados Unidos ha comenzado

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20 de junio de 2021 - 03:30 a. m.
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En 1982, el economista Mancur Olson se propuso explicar una paradoja. Alemania Occidental y Japón experimentaron una devastación generalizada durante la Segunda Guerra Mundial y, pese a ello, en los años posteriores ambos países tuvieron un crecimiento económico milagroso. El Reino Unido, en cambio, salió victorioso de la guerra, con sus instituciones más intactas, pero entró inmediatamente en un periodo de lento crecimiento económico que lo dejó rezagado respecto a otras democracias europeas. ¿Qué fue lo que pasó?

En su libro “Auge y decadencia de las naciones”, Olson concluyó que Alemania y Japón disfrutaron de un crecimiento explosivo precisamente porque sus antiguos esquemas se habían desbaratado. La devastación junto con las fuerzas de la reconstrucción y la ocupación estadounidense nulificaron a los grupos de interés que frenaban la innovación. Los viejos esquemas que sofocaban la experimentación fueron derribados. El quiebre permitió que surgiera algo nuevo.

Ahora podría estar ocurriendo algo parecido. El COVID-19 ha perturbado la vida cotidiana de los estadounidenses como pocas contingencias lo habían hecho antes. Pero también ha sacudido las cosas y allanado el camino para un auge económico y una reactivación social.

Millones de estadounidenses sufrieron ansiedad y pérdidas dolorosas durante esta pandemia, pero muchos también aprovecharon este tiempo como un periodo de preparación, para despegar cuando la situación se reactivara. Tras décadas de ralentización del dinamismo empresarial, en 2020 se crearon 4,4 millones de nuevas empresas, un récord moderno por mucho. Un informe de Udemy, un proveedor de cursos en línea, dice que el 38 por ciento de los trabajadores tomó algún tipo de formación adicional durante 2020, frente a solo el 14 por ciento en 2019.

Después de décadas en las que el gasto tuvo preferencia por sobre el ahorro, en 2020 los estadounidenses ahorraron billones de dólares, con lo cual redujeron la carga de su deuda a mínimos no vistos desde los años ochenta, por lo que están en posición de gastar a manos llenas ahora que los negocios están reabriendo.

Pero quizá los mayores cambios se hayan dado en la mentalidad de las personas. La gente se acordó de que la vida es breve. Durante más de un año, muchos vivieron rutinas más pausadas, más arraigadas, más domésticas. Millones de estadounidenses parecen estar listos para cambiar su vida con el fin de apegarse más a sus valores.

La economía ya se ha disparado. Se espera que el crecimiento económico global sea de más de 6 % este año, y se prevé que el crecimiento sólido continúe al menos hasta 2022. A finales de abril, Tom Gimbel, quien dirige la empresa de reclutamiento y colocación de personal LaSalle Network, dijo a The New York Times: “Es el mejor mercado de trabajo que he visto en 25 años. Ahora tenemos un 50 % más de vacantes que antes del COVID”. Los inversionistas están dando mucho apoyo a nuevas empresas. Durante el primer trimestre de este año, las empresas emergentes estadounidenses recaudaron 69.000 millones de dólares, un 41 por ciento más que el récord anterior, establecido en 2018.

Esta era de nueva creación parece estar reequilibrando la sociedad en al menos tres formas:

En primer lugar, el poder ha empezado a transferirse de los patrones a los trabajadores. Por ejemplo, en marzo la industria manufacturera estadounidense se expandió al ritmo más rápido en casi cuatro décadas. Las compañías están desesperadas por contratar a trabajadores nuevos. Entre abril de 2020 y marzo de 2021, el número de personas desempleadas por cada vacante disminuyó a 1,2 de 5.

Por ahora, los trabajadores tienen las riendas, y lo saben. El “índice de rotación” —el número de empleados que dejan sus puestos porque se sienten seguros de que podrán encontrar otro mejor— es el más alto en dos décadas. Los empleadores están incrementando los salarios y los beneficios para intentar seducir y atraer a los trabajadores.

En segundo lugar, parece que se está dando un reequilibrio entre las ciudades y los suburbios. El COVID-19 aceleró las tendencias que se venían gestando desde hacía unos años, pues la gente se está mudando de grandes ciudades como Nueva York y San Francisco a los suburbios y a lugares rurales como Idaho y el valle del Hudson en Nueva York. Muchos se van para encontrar trabajo o por problemas económicos, pero otros dicen que lo hacen para tener más espacio, llevar un ritmo de vida más lento, estar más cerca de la familia o relacionarse más con sus vecinos.

Por último, parece que se está dando un reequilibrio entre el trabajo y la vida doméstica. El economista de Stanford Nicholas Bloom prevé que, incluso cuando la pandemia haya terminado, el número de días laborales que se pasan en casa aumentará hasta alcanzar el 20 %, frente al 5 % de la época anterior a la pandemia.

Aunque esto ha incrementado las presiones para muchas mujeres, millones de estadounidenses que pudieron trabajar de manera remota descubrieron que les gustaba estar en casa y poder cenar todas las noches con sus hijos sin tener que lidiar con los desplazamientos. Parece que nos estamos convirtiendo en una sociedad menos obsesionada con el trabajo y más hogareña.

En 1910 el educador Henry Van Dyke escribió: “El espíritu de Estados Unidos es sobre todo conocido en Europa por una de sus cualidades: energía”. En los últimos años daba la impresión de que esa energía menguaba, ya que los estadounidenses comenzaron a moverse menos y a abrir negocios con menos frecuencia. Pero los retos provocados por el COVID-19 han hecho aflorar gran dinamismo, movimiento e innovación. Los índices de productividad laboral se han disparado en últimas fechas.

Los estadounidenses están buscando nuevas formas de hacer dinero mientras viven vidas más conectadas. Joel Kotkin, profesor de estudios urbanos en la Universidad Chapman, señala que conforme la población de Estados Unidos se dispersa, las brechas económicas y culturales entre las ciudades costeras y las comunidades del interior muy probablemente se acortarán. Además, añade que en tanto más y más inmigrantes se establezcan en áreas rurales y ciudades pequeñas, su presencia tal vez reduzca el nativismo y aumente la competitividad económica.

La gente está transformando su vida personal para solucionar problemas comunes como la soledad y la pérdida de la comunidad. Nadie sabe a dónde nos llevará este viaje nacional de descubrimiento, pero la travesía ha comenzado.

(c) The New York Times.

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Andrei(62325)20 de junio de 2021 - 09:02 p. m.
El mundo en término general y USA en particular están enfocados en y hacia cambios que implican una visión nueva o al menos menos renovada del ser humano, su relación con el Otro y con el medio -tierra y la naturaleza-, también con conceptos como el uso del tiempo libre y del espacio disponible. Y la Colombia actual, todavía embarazada por el paraco mayor, que ya postula para 2022. Triste...
Ivan(03973)20 de junio de 2021 - 04:33 p. m.
No entiendo de que renacimiento hablas, es el pais mas endeudado del mundo, con el agravante de que el banco privado de la Reserva Federal lo único que ha hecho es dedicarse a imprimir dólares sin ningún valor
Atenas(06773)20 de junio de 2021 - 03:19 p. m.
Interesante artículo, en grado sumo. Abrirnos al mundo mental de grandes naciones y de grandes hombres, como lo ha sido USA, es lo pertinente y conveniente pa los lectores de EE. En estos sesudos análisis de visión global y no en esa pequeñez mental del grueso de fatuos opinadores, es lo q' debería fortalecer la Dirección del medio. Por su bien mismo y del fortalecimiento del periodismo.
juan(9371)20 de junio de 2021 - 02:02 p. m.
Y aquí , mientras tanto, la dirigencia política y empresarial no entiende que el mundo vá hacia un cambio social y económico que implica menos atropelloy voracidad , sino más derechos humanos.
  • Atenas(06773)20 de junio de 2021 - 03:23 p. m.
    Y juandaví se reitera en sus tonterias, siempre hablando de derechos y poco o nada de deberes, así son las mentalidades indígenas q' éste aún no supera. Su nombre o seudónimo en minúsculas deja ver cuán poco de autoestima tiene y por ello cómo se ve q' le gusta extender la mano. Le sugiero: asuma roles de carácter, de aprender a levantar la cabeza.
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