4 Aug 2021 - 10:23 p. m.

Ninguno de los anteriores

Juan Carlos Matamoros López*

En el último mes, en la Tertulia Cervantina 77, que es un grupo de estudio conformado por exalumnos del Liceo de Cervantes, de todas las tendencias políticas, hemos invitado a varios precandidatos presidenciales a reuniones de dos horas en las cuales responden, sin conocimiento previo, preguntas formuladas por miembros de la Tertulia, por algunos invitados o por alguno de los asistentes virtuales. Realizamos reuniones con Gustavo Petro de la Colombia Humana, Sergio Fajardo de la Coalición de la Esperanza y Óscar Iván Zuluaga del Centro Democrático. El objetivo de esta columna es compartir mis opiniones, puramente personales, sobre la intervención de estos tres personajes ante la Tertulia Cervantina 77.

Quisiera comenzar por resaltar que hay algunos puntos comunes entre los tres candidatos, lo cual considero muy positivo. En primer lugar, todos ellos le otorgan legitimidad a la protesta social que se vive en el país desde mediados del 2019, siempre diferenciándola del vandalismo, pero ninguno de ellos cree que esto es una estrategia que venga del exterior, ni de ningún Foro de Sao Paulo. Por supuesto difieren en la calificación de la respuesta de la Fuerza Pública, pero creo que es valioso que todos entienden que el estallido social es una realidad y que el principio de solución está en escuchar, en saber escuchar de verdad.

Un segundo punto común de los tres precandidatos es reconocer la necesidad de restablecer, al menos, relaciones consulares con Venezuela. Obviamente, tienen posiciones diferentes frente al manejo de las relaciones con Maduro, pero considero un gran avance que todos reconozcan la importancia de tener oficinas consulares para miles o millones de colombianos que viven en Venezuela, tanto como para los millones de venezolanos que hoy viven en Colombia.

El tercer punto en común es la importancia que le otorgan a la educación como herramienta para reducir la brecha de oportunidades que vivimos en Colombia, y, en especial, el énfasis que los tres hicieron en la mayor preponderancia que hay que darle, desde el Estado, a la educación de los infantes entre cero y cinco años.

A continuación, les comentaré los que para mí fueron los puntos clave, positivos y negativos, de las intervenciones de los candidatos, lo cual haré en orden cronológico, comenzando por Gustavo Petro:

- Se destaca positivamente por el conocimiento profundo que demuestra en el manejo de todos los temas que se le plantearon, conoce el país, conoce las cifras y conoce ejemplos en diversos lugares del mundo que le sirven de referencia y apuntalan sus argumentos sobre el manejo del país.

- Comparto varios puntos expresados por Petro, como por ejemplo su apoyo irrestricto al Acuerdo de Paz y su decisión de implementarlo sin reservas, así como su intención de buscar en el corto plazo un acuerdo similar con el Eln.

- Estoy también de acuerdo con él en su posición de modificar la guerra contra las drogas por un sistema regulatorio, que permita hacia el exterior generar ingresos por exportaciones de marihuana tanto medicinal como recreativa, y hacia el interior modificar la calificación de los drogadictos de delincuentes a pacientes, y liberar a la Policía de la persecución de microtraficantes que dejarían de existir. Comparto también con él la importancia de liberar a las diferentes instancias del Estado del poder corruptor del narcotráfico, que nos ha cooptado desde hace ya muchos años.

- Estoy de acuerdo en retornar a una política de relaciones internacionales de no injerencia en asuntos internos de otros países, en particular en el caso de Venezuela.

- Apoyo la conciencia ambiental de Petro que busca el tránsito de una economía extractivista a una economía agrícola, industrial y turística que utilice energías limpias, reduciendo la huella de carbono en el planeta.

Pero también tengo mis dudas sobre este candidato:

- Mi mayor temor frente a una victoria de Petro es que su movimiento político no obtenga mayorías decisorias, ni aun con coaliciones, en el Congreso. El mismo Petro teme por ese escenario en el cual el Congreso podría intentar un “golpe de estado parlamentario”. Para evitarlo, Petro dice que tendría que recurrir al pueblo en una constituyente que, como bien se dice, sabemos donde comienza, pero no donde termina. Esta situación significaría dejar abierta la posibilidad de llevar al país a un abismo institucional.

- Aunque entiendo y hasta comparto que como fuente de recursos tributarios se impongan altas tasas de impuestos a los activos improductivos y a los dividendos, me parece francamente simplista limitar a esos renglones su futura reforma tributaria.

- En su lenguaje emplea muchas veces las expresiones de los “ricos” y los “pobres” que dejan entrever la posibilidad de que su gobierno protagonice una posible “revancha” de una guerra de clases.

- Es un personaje tan seguro de sí mismo que termina mostrando actitudes de soberbia, parece creer que es la única opción para este país. Su lenguaje no verbal a mí me genera desconfianza; muchas veces evita mirar a los ojos a sus interlocutores. Al final, uno no sabe si es sólo él, o si la eterna campaña de desprestigio que el uribismo le ha montado ya me ha afectado.

Los invito ahora a mi análisis sobre la reunión que Sergio Fajardo, de la Coalición de la Esperanza, tuvo con nuestra Tertulia. Como puntos positivos destacaría los siguientes:

- Es una persona con un carisma especial, es cálido y amable, conecta fácilmente con su audiencia y genera confianza.

- Su visión de lo que significa hacer política es la de prestar un servicio a la comunidad, sin esperar nada a cambio. Su posición frente a la corrupción se entiende innegociable.

- En su gobierno, Fajardo apoyaría sin ambages la implementación del Acuerdo de Paz de la Habana y buscaría un acercamiento con el Eln.

- Su conocimiento de los temas de educación parece garantía del énfasis que su gobierno pondría en este tema.

Las mayores debilidades que encuentro en este candidato son:

- Tiene un serio problema de comunicación y es que en lugar de responder concretamente y luego “vestir” su respuesta, lo hace al revés, y esta forma de responder le quita toda contundencia al candidato.

- Frente al planteamiento de cómo resolver los problemas de este país, no aporta, en muchos casos, ideas concretas para resolverlos, tiende a ser muy etéreo.

- Frente a varios temas, Fajardo manifiesta que aun no tiene definido el programa de gobierno de la Coalición de la Esperanza y se abstiene de responder. La imagen que me deja es que no conoce en profundidad los temas y las cifras del país

Finalmente, les comento mis opiniones de la intervención de mi compañero de colegio y de economía de la Javeriana, Óscar Iván Zuluaga. Los puntos positivos que destaco son los siguientes:

- Zuluaga cree firmemente, y lo acompaño en ello, en la importancia de formalizar la economía como mecanismo para disminuir las inequidades en nuestro país. En la economía informal no se ofrecen garantías mínimas a quienes trabajan en dichas condiciones ni tampoco se pagan impuestos.

- Es importante generar un verdadero plan de austeridad del Estado, enviando mensajes como la disminución del salario de los congresistas y la eliminación de entes como las Contralorías Departamentales y Municipales que hoy son ineficientes.

- Como parte de la lucha contra la corrupción, cree que hay que generar una reforma a la Justicia que evite que los aforados sean juzgados por las Cortes de quien a su vez serían eventuales jueces, pues la situación actual asegura la impunidad.

- Igualmente, la implementación de la financiación estatal de las campañas políticas sería una importante herramienta contra la corrupción que genera el pago de favores electorales.

- Comparto con Zuluaga que las actividades de promoción y prevención de salud deberían ser del ámbito público y no privado

- Me pareció muy interesante la concepción de Zuluaga de una “red de protección social” que proteja de manera permanente sectores vulnerables como mayores de 65 años sin recursos y discapacitados sin recursos, y de manera transitoria, con reglas de entrada y salida, a otros sectores de la sociedad que atraviesen situaciones críticas como el desempleo

Tengo, sin embargo, varias críticas al pensamiento de este candidato, como, por ejemplo:

- Su visión de la seguridad democrática es la misma del gobierno de Uribe de hace 20 años, no ha evolucionado en su pensamiento, cree aún en los tres huevitos como “círculo virtuoso”. Tiene una visión autoritaria de la labor de las fuerzas militares y de policía. De hecho, cree que a Duque le ha faltado autoridad.

- El señor Zuluaga aún no supera el capítulo del Sí y el No, y esa frustración no le permite ver con buenos ojos la implementación del Acuerdo de Paz. De hecho, aunque dice que lo cumpliría pues es obligación del Estado, es claro que lo haría a regañadientes, incluso intentando modificarlo en lo atinente a las penas para el secretariado de las Farc, y en sacar de la JEP los casos de los militares. ¡Increíble! ¡A estas alturas!

- Su visión hacia Venezuela es mantener la postura, guerrerista en mi concepto, del presidente Duque. Aunque ya nadie lo piense, él aún cree en el cerco diplomático, y en que es nuestra misión en el mundo ayudar a la caída del dictador Maduro, sin importar que eso signifique otros dos millones de inmigrantes en un eventual gobierno suyo.

- Su posición frente a las drogas es mantener la actual política de guerra, aunque esté demostrada su total y absoluta inutilidad. Con Zuluaga de presidente, solo podemos esperar más persecución a los campesinos que siembran, más corrupción que proviene de la misma prohibición, y más violencia en nuestras ciudades por la guerra al microtráfico.

Y estos, amables lectores, han sido hasta ahora los candidatos más visibles a las elecciones presidenciales del próximo año que se han reunido con la tertulia Cervantina 77 hasta el mes de julio de 2021. La extrema izquierda de Petro, el centro de Fajardo y la extrema derecha de Zuluaga; entre ellos y algunos candidatos más, los colombianos tendrían que escoger al próximo presidente. En mi opinión muy personal, el centro, y más específicamente el centro izquierda, debe ser el camino para derrotar la dañina polarización que vivimos hoy los colombianos. Pero Fajardo es un líder sin sabor, un líder etéreo, que no sabe ser un candidato contundente, con ideas más allá de no ser petrista ni uribista. La Coalición de la Esperanza tiene otras posibilidades, quizás Juan Manuel Galán o aún mejor, Alejandro Gaviria con el respaldo adicional de la Alianza Verde y el Partido Liberal. Llegará seguramente la oportunidad de conversar con ellos en la Tertulia Cervantina 77, así como procuraremos también hacerlo con Mauricio Cárdenas y Juan Carlos Echeverry, con María Fernanda Cabal y con el candidato que resulte en la Alianza Verde, entre otros.

Así que si mañana llaman a encuestarme y me preguntan cual de estos tres candidatos creo yo que será el nuevo presidente de Colombia, seguramentemi respuesta será: Ninguno de los anteriores.

* Miembro de la Tertulia Cervantina 77. El contenido de este artículo es responsabilidad exclusiva de su autor

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