En Colombia existe, aunque no parezca, la libertad de expresión. Por eso, J Balvin puede decir lo que le plazca sin problema alguno. Si para él, Álvaro Uribe Vélez es un bacán, está bien desde el ángulo de las libertades que nadie puede cercenar. Lo que se debería hacer, antes de masacrar en redes sociales a uno de los símbolos más importantes de Colombia en el exterior, es enseñarle, alfabetizarlo.
Balvin es un tipo que ha generado trabajo para colombianos y eso es valioso; ahora nos toca a nosotros ayudarle para que aprenda algo de la realidad contemporánea e incluso de la verdadera literatura antioqueña, que no es la “poesía urbana” que escriben él y su alumno más adelantado, Maluma.
El reguetonero antioqueño sabe, como pocos, sacarle el mayor provecho económico a esta música actual que se escucha desde Santa Rosa de Osos hasta Hong Kong. Por lo tanto, aventuro que debido a su dedicación exclusiva a este fenómeno que genera dólares por toneladas, el hombre no tuvo oportunidad de aprender sobre el dolor infrahumano que significa el uribismo para Colombia.
En distintos momentos, Balvin se ha mostrado como buena persona, tanto en sus donaciones como en sus aportes a fundaciones que trabajan por el cambio social y eso es de aplaudir. Dicho esto, se puede afirmar que, aunque buena persona, no tiene idea de lo que significa catalogar a Álvaro Uribe Vélez como un bacán. Les juro que él aún no sabe que, con esta categorización, pisoteó el dolor de todas las familias campesinas que quedaron sin ayudas porque el gobierno Uribe decidió repartir el dinero del campo colombiano entre sus aportantes a la campaña, quienes, dicho sea de paso, pertenecen a familias adineradas. Las manos más importantes que siembran nuestro alimento recibieron el trato más rastrero gracias al programa Agro Ingreso Seguro, auspiciado por el bacán.
Por ahí mismo, considero que Balvin ignora que cuando su bacán dice que prefiere a los guerrilleros en armas y no en el Congreso, lo que expresa es que la razón de su vida es la guerra. En esa guerra que el bacán promueve mueren solo los más pobres de Colombia, tanto del Ejército, la Policía Nacional, los paramilitares, los guerrilleros y los campesinos, porque los cabecillas, de bando y bando, se enriquecen, bien con armas o bien con el dinero de la coca. Ese, ese no es el negocio, socio.
De igual manera, la calidad de las rimas de J Balvin me permite pensar que él también desconoce por completo el horror histórico de las masacres de Estado que la opinión pública recuerda como falsos positivos. Más de 6.000 jóvenes colombianos fueron secuestrados, disfrazados de guerrilleros y asesinados por el Ejército. Esta práctica macabra fue motivada por el gobierno Uribe, pues el bacán decidió que la única forma de buscar su paz, era apilando cadáveres de colombianos y, como no los podía encontrar en las zonas rurales, por el repliegue de las Farc, presionó a los soldados para que los buscaran en los barrios más alejados de Bogotá. El bacán pagaba, con dinero nuestro, por cada joven colombiano asesinado. Esa estrategia, igual de horrorosa, fue la misma que Pablo Escobar instauró al pagar por cada policía asesinado, el bacán solo siguió la tradición.
Sin embargo, estoy seguro que Balvin no se dio por enterado de que sus palabras pisotearon las memorias de estas víctimas y el sufrimiento de las Madres de Soacha, quienes, con dignidad inquebrantable siguen la búsqueda y sobreviven al dolor indescriptible que se siente al perder hijos gracias a las balas “bacanas” del Ejército. Reitero que Balvin no debe saber que sus palabras tienen esa resonancia, pero todavía está a tiempo, si quiere, de ponerse a estudiar antes de contestar sandeces. Aquí, para ayudarlo desde la música, debo parafrasear a León Gieco y pedirles a todos los dioses, indígenas, afros y cristianos, que el dolor, la injusticia y la guerra no le sean indiferentes al parcero de Colores.
Este derrotero me hizo recordar una charla que tuve hace un par de años con el enorme periodista antioqueño Juan José Hoyos. Para picarle su lengua erudita y herirle amistosamente el amor por su patria chica, le pedí que me explicara qué es eso que tiene Antioquia para parir a tipos como Pablo Escobar, Álvaro Uribe, Maluma y J Balvin. Él, sabio, no lo tomó personal, pero me contestó: “esa es una parte de Antioquia que no se puede negar y que nos ha costado mucho dolor, pero es justamente por ese tipo de personas que hay que trabajar sin descanso para que, poco a poco, ellos aprendan de los verdaderos antioqueños ejemplares como María Cano, Tomás Carrasquilla, Porfirio Barba Jacob, Carlos Gaviria Díaz y Jesús Abad Colorado, por solo mencionarte unos pocos. A estos últimos, también los parió mi tierra”.
Sin saberlo, el profe Juan José marcó, quizá, la solución para que Balvin aprenda algo distinto a hacer dinero y decir barbaridades. Ese algo está en el propio conocimiento de la historia de su patria chica, porque ahí hay millones de bacanes verdaderos, quienes seguramente le perdonen su ignorancia y lo inviten a que estudie, para que, en unos años, cante con orgullo y honestidad: Mi gente.