Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

Francisco, el hombre

Columnista invitado EE y Jairo Agudelo Taborda*

16 de marzo de 2023 - 09:05 p. m.

El 13 de marzo del 2013 el humo blanco de la chimenea del Vaticano y el decano de los cardenales proclamaron: Annuntio vobis gaudium magnum: habemus papam.

PUBLICIDAD

Jorge Mario Bergoglio adoptó el nombre de Francisco como papa. En honor a Francisco de Asís, il poverello d’Assisi (el pobrecito de Asís), hijo de una de las familias más ricas de comerciantes umbros en la Edad Media italiana.

El papa Francisco se llama como aquel que todos (cristianos y no) reconocemos como el patrón de la ecología y la paz. O sea, patrón de las dos más grandes urgencias de hoy. ¿Será que en ecología y paz aún estamos en el Medioevo?

En su encíclica Laudato si’ (Alabado seas, del Canto de las criaturas de Francisco de Asís), el papa denuncia los dos más grandes fracasos de la humanidad: la guerra y la destrucción de la naturaleza. En ella propone el concepto de ecología integral para la búsqueda incesante de la protección del ambiente y la paz. Ambas convergen en la protección de la vida. La humanidad se está suicidando con la deforestación y las guerras. Ambas significan muerte. Luego, en el 2020, publicó la encíclica Fratelli tutti (Todos hermanos). Solo la fraternidad universal puede salvar la casa común, el hogar de todos, porque el universo es uno y la humanidad es una sola especie. Nadie se salva solo de los efectos del cambio climático y las guerras. La solidaridad no es cristiana, musulmana ni judía: es humana. No es siquiera altruista, sino hija de un egoísmo racional e inteligente porque yo estoy bien si los demás están bien. Sin embargo, los humanos nos hemos declarado la guerra entre nosotros y se la hemos declarado a la naturaleza: a nosotros y a nuestra casa. Somos Homo sapiens, pero vivimos como Homo mortis.

En estos 10 años de pontificado, Francisco le ha restituido a la Iglesia católica la dimensión social, que había perdido con Juan Pablo II. Desempolvó la doctrina social de la Iglesia de las encíclicas Rerum novarum, de León XIII; Pacem in terris, de Juan XXIII, y Populorum progressio, de Pablo VI. El pontificado de Francisco se ha caracterizado por la solidaridad y la fraternidad universal, evidenciadas con sus viajes a los países más pobres, su renuncia a vivir en los palacios vaticanos, sus frecuentes visitas a los pobres, enfermos y presos. Además, ha visitado Lampedusa, la isla italiana de frecuentes y letales naufragios de inmigrantes que intentan llegar por el Mediterráneo a la tierra prometida llamada Europa. Ha denunciado la indiferencia del Gobierno italiano y de toda Europa. Ha tronado contra la pedofilia y contra la corrupción dentro y fuera de la Iglesia. Destituyó a Becciu, su cardenal de confianza, por corrupción administrativa en las finanzas vaticanas. Ha tronado denunciando las injusticias del mundo, que se traducen en el aumento de la pobreza extrema y el hambre. Se niega a aceptar que sean las armas las que darán la paz a Rusia, Ucrania, Europa y al mundo.

Read more!

Naturalmente, no ha podido realizar todas las reformas que quisiera, aun siendo el jefe de un Estado monárquico y teocrático. Por ejemplo, el sacerdocio femenino, el celibato y el aborto, entre otros temas controvertidos. Es consciente de las rivalidades que suscita en el Vaticano, como también de la fragilidad de su salud. Por ahora, le deseo buen décimo aniversario de pontificado y ojalá que su salud le permita mediar en esta absurda guerra.

Read more!

* Universidad del Norte.

Por Jairo Agudelo Taborda*

Conoce más
Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.