Los sotanícolas
La semana pasada establecí mediante una comparación el carácter optativo del verbo «poder». Dije entonces, y hoy lo reitero, que si en el metro me dicen que podré cambiar de línea, no estoy en la obligación de hacerlo y que es lo mismo cuando me dicen que se podrá prescindir de una tilde: si no quiero prescindir de ella no lo hago. No faltó el habitante del sótano de esta columna que se preguntara, criticando a este servidor en tono burlesco, cuál fuera la relación entre metro de Medellín y la Ortografía (¡!). El método comparativo o parabólico es antiquísimo. No me imagino a ese señor burlándose de Jesús y preguntando cuál sería la relación existente entre el Reino de los Cielos y el sembrador que siembra semilla buena, o entre el Reino de los Cielos y un tesoro escondido en el campo. Que no se diga ahora que me comparo con Jesús, ni más faltaba, usé su método como puedo usar a veces el socrático, el cartesiano o el de cualquiera de los otros sabios que en el mundo han sido.
También hay notas humorísticas en la mencionada sección digital del periódico como ésta: una dama corrigió a otro de los exponentes por haber escrito la expresión-muletilla «o sea» en una sola palabra. El aludido agradeció la corrección y explicó, en sus descargos (cada acusado tiene derecho a presentar sus descargos), que había escrito en una sola palabra porque así se pronuncia, de paso, increpó a su corrector de Word por no haberle puesto la alerta de error debido a que la palabra «osea» existe como una inflexión del verbo «osear», quid vobis videtur?
No digo que todo allí sea malo, hay algunos cuya sabiduría es suficiente para tener una cátedra como ésta, pero la desgastan entre el rencor y la envidia y ven pasar los años sin dejar de ser sotanícolas. Uno, en particular, sin que diga su nombre, es un genio matemático, pero qué bueno si se convenciera de que no todos los médicos son cantantes. Espero que algún día tenga bajo mi columna un foro al que pueda asistir sin tener que salir a buscar psiquiatra que me cure la depresión.