Las dictaduras y las democracias iliberales en Latinoamérica perfeccionan un nuevo método de control del poder: avasallar el poder judicial para convertirlo en un eficaz instrumento de intimidación y encarcelamiento de sus adversarios políticos. Lo vemos en Cuba, con los juicios y persecuciones a cerca de 300 personas que participaron en las protestas antigubernamentales en julio de 2021 y recientemente sentenciadas a prisión por el delito de sedición; en Nicaragua, con la detención de los candidatos presidenciales de oposición; en Venezuela, con los procesos a opositores; y ahora en Bolivia, con la condena de la expresidenta...
Por Jaime Aparicio Otero
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