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16 Jul 2022 - 10:45 p. m.

La política científica en discusión

Boaventura de Sousa Santos, especial para El Espectador

Cada vez que hay cambios significativos en la política científica de un país, surgen posiciones discordantes y brota el debate nacional. En principio, es de agradecer que exista tal debate porque muestra la importancia de la ciencia para el desarrollo democrático del país. Resulta que el debate a veces asume características antidemocráticas e incluso pococientíficas. Este es el caso cuando las mudanzas propuestas se enfrentan a grupos de interés instalados dentro del sistema científico nacional que controlan directa o indirectamente el destino de los recursos públicos en la ciencia.

El caso más reciente y notorio en América Latina fue el nombramiento de la Dra. Elena Álvarez-Buylla como directora general del CONACYT (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) de México por el presidente López Obrador cuando asumió la presidencia de la República. La Dra. Álvarez-Buylla es una bióloga mexicana reconocida internacionalmente especializada en ecología evolutiva y Premio de Ciencias de 2017. Nada habría que objetar en cuanto a su capacidad científica para asumir la dirección del CONACYT. Resulta que la Dra.Álvarez-Buylla también es conocida por su compromiso con la defensa de las variedades autóctonas de maíz ante el peligro de su sustitución por especies transgénicas. En otras palabras, la nueva dirección del CONACYT se había enfrentado a los poderosos intereses de la agricultura industrial y sus aliados instalados en posiciones de poder dentro del sistema científico.El debate que surgió sobre su nombramiento no honró a la comunidad científica mexicana y el presidente López Obrador se mantuvo firme en su designación.

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