Con excepción de las máquinas de facturar que son los espectáculos de formato masivo, el sector cultural no ha tenido su recuperación. Hay un llamado natural para que los gobiernos ofrezcan un rescate a este sector tan vulnerable, pero debe haber otro llamado de atención sobre la propia sociedad, los ciudadanos como consumidores culturales. Ese término bien se puede cambiar por espectadores o público, aunque ¿cómo?, si la mayoría de la población no tiene entre sus preferencias disfrutar de, por ejemplo, una presentación de teatro. Hay que hablar de preferencias de consumo ineludiblemente.
Como los gobiernos, las personas también...
Por Santiago A. Monsalve
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