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14 May 2022 - 5:57 a. m.

Mejor ciento volando

Aurelio Ramos B.*

“Más vale pájaro en mano que ciento volando”, dice el refrán. Sin embargo, diversas organizaciones dedicadas a la conservación de las aves y de los lugares que habitan en nuestro país, y a lo largo de todo el hemisferio, consideran que para asegurar el equilibrio de los ecosistemas, el crecimiento económico sostenible, atajar el cambio climático y asegurar el bienestar de las personas, lo estratégico es que haya no ciento, sino millones de aves volando.

Colombia es el país de las aves. Con 1.954 especies registradas, no hay otro en el mundo que cuente con esta riqueza, que se puede tasar más allá de su deslumbrante belleza. Las aves son cruciales para la sostenibilidad del país, ya que proveen invaluables servicios ecosistémicos y benefician los sistemas productivos nacionales. Entre esos servicios están la polinización, determinante para la producción de alimentos, la dispersión de semillas y el control de plagas.

A estos aportes se suma uno más tangible que ha tomado vuelo en los últimos años en el país y que en tiempos de pandemia se hizo especialmente visible en el mundo: el aviturismo. En Estados Unidos, por ejemplo, 45 millones de personas pajarean y, de estas, se estima que 16 millones salen de viaje para volar detrás de su pasión. En cifras, este renglón del turismo de naturaleza mueve en ese país 41 mil millones de dólares al año, según datos del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos. En Europa y Asia ha crecido igualmente el interés por las aves y sus seguidores vienen a esta privilegiada región del mundo para observar con fascinación lo que nosotros pasamos por alto o no logramos capturar en su real importancia. En Colombia los números son más discretos, pero crecen a paso sostenido. Según el Ministerio de Comercio, el aviturismo aporta nueve millones de dólares al año, según datos de 2020. Un millón de pajareros llegan al país atraídos por nuestra biodiversidad, a los que se suma el turismo de naturaleza interno, que también se ha fortalecido. Para todos Colombia tiene una oferta difícil de igualar.

Sin embargo, no basta con observar. Colombia debe pasar a la acción. La Estrategia Nacional para la Conservación de las Aves (ENCA 2030) es la respuesta de la sociedad civil al reto de fortalecer y garantizar la conservación y el manejo sostenible de la diversidad de la avifauna de Colombia. Luego de año y medio de talleres regionales con representantes de diversas comunidades, de sectores productivos, académicos, étnicos y sociales, y de consultar a los expertos, la Estrategia –liderada por el Instituto Humboldt, la Red Nacional de Observadores de Aves (RNOA) y la National Audubon Society– entró en su etapa final de edición. Está estructurada para ofrecer rutas de acción, herramientas de planeación y de formulación de política pública; incorpora soluciones basadas en la naturaleza, habla de la necesidad de definir nuevas áreas protegidas a nivel subnacional, reconoce el valor cultural de las aves e incluye una mirada contemporánea sobre las ciudades y la biodiversidad. Pero, ante todo, refleja el amor de los colombianos por las aves que los rodean y el llamado a que sean protegidas.

¿Y cuál es la respuesta del Estado, de los gobiernos del orden nacional y local? En escenarios electorales como el actual, quienes trabajamos a favor del medio ambiente y la conservación siempre tenemos a mano la pregunta por las políticas concretas, las acciones definidas y la rendición de cuentas, en este caso a favor de las aves y los múltiples beneficios que nos aportan. Para superar el discurso ambiental fácil, sembrado de generalidades, dejó aquí la mía, con la esperanza de que quien ocupe la presidencia el próximo mes de agosto, le dé respuesta concreta en el plan de desarrollo y a lo largo de su mandato: “De llegar a la Presidencia de la República, ¿qué programas e iniciativas estructurará para que el sector del aviturismo se consolide y genere beneficios económicos al país, a las comunidades, como también a las áreas protegidas públicas, privadas y comunales que lo sustentan, y dé alternativas reales para frenar la deforestación?”.

* Vicepresidente de Alianzas Internacionales National Audubon Society

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