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No será Petro quien derrote a Uribe

Columnista invitado EE: Juan Carlos Matamoros López*
05 de noviembre de 2020 - 03:28 p. m.

Por estos días, tanto en Colombia como en un buen número de países del mundo, se vive un estado especial de crispación, provocado en buena parte por esta pandemia que supimos cuándo comenzó, pero de cuyo final aún no tenemos noticia, y alimentado por una polarización política de una dimensión que hace muchos años no se veía.

En nuestro país, para añadir más leña al fuego, tenemos desde finales de 2019 un estado de indignación social que no encuentra ningún eco en un gobierno ciego, sordo, mudo e inmóvil, que no tiene contento ni siquiera a su propio partido. Desafortunadamente, ya pocas dudas nos quedan de la incompetencia del presidente Duque y su equipo de gobierno.

En medio de esta situación, parecería que los colombianos quisiéramos de alguna forma acortar lo que resta de este gobierno, comenzando a pensar, desde ya, en quiénes nos gobernarán después de 2022. Ya todos los partidos y movimientos políticos están entrando en acción.

Vemos, por ejemplo, a un Centro Democrático envalentonado por la reciente libertad de su jefe y único líder, decidido a mantenerse en el poder acudiendo de nuevo al ya utilizado argumento de sembrar el miedo, amenazando de nuevo con que si no votamos por ellos nos convertiremos en otra Venezuela, tildando de comunistas y castrochavistas a cualquiera que se ubique así sea un centímetro a su izquierda. Para el uribismo, desde los liberales hasta el Polo Democrático pasando por la Alianza Verde, el nuevo grupo Dignidad y hasta muchos miembros de Cambio Radical, no son más que comunistas disfrazados.

Y si por la extrema derecha llueve, por la extrema izquierda no escampa. Basta ver las destempladas intervenciones de Gustavo Petro y sus amigos en las diferentes redes sociales, en donde a todo aquel que no considere a ojo cerrado al señor Petro como salvador de Colombia, lo gradúan de enemigo, de fascista, de uribista infiltrado y de lobo disfrazado de oveja.

Y en ninguno de los dos extremos parecen haberse percatado de que lo que se oye y se siente en este país son pasos de animal grande, que no vienen de la derecha ni de la izquierda, es el Centro que ha despertado, el Centro que no resiste más la confrontación entre dos extremos que no los representan. Dicen algunos que no quieren verlo, como en un repetido chiste del gobierno anterior, que el tal Centro no existe. Otros acusan también al Centro de ser tibio y sin hormonas, lo llaman asexuado, como si se fuera a repetir la historia del 2018. La realidad es que el Centro Democrático aun existe hoy como opción política gracias a Petro, cuya vigencia le da su razón de ser; y de la misma manera, la Colombia Humana tiene sentido y posibilidades electorales gracias a Uribe. Y a ninguno de los extremos les interesa tener contrincantes diferentes.

Por estar ocupados en su enfrentamiento, han preferido descalificar con soberbia al Centro. No se han dado cuenta del crecimiento sin pausa del Centro en este último año. En reciente encuesta de Cifras y Conceptos, pudimos observar que los colombianos identifican su posición ideológica mayoritariamente de centro (53%), seguido de derecha (24%) e izquierda (23%). La mayoría del centro se repite en todas las grandes ciudades con la excepción de Barranquilla, donde ahora son de derecha. Lo mismo ocurre cuando se hace el análisis por nivel educativo y por grupo etario.

En mi opinión, va siendo hora de que los colombianos no nos dejemos amedrentar más con el viejo cuento de caperucita y el lobo, en donde el lobo es el comunismo o el fascismo dependiendo de quien cuente la historia. El deber de los colombianos es impedir en las urnas un nuevo gobierno del Centro Democrático, pues con el desastre actual ya el país ha tenido suficiente. No puede ser que el señor Uribe continúe, como lo ha hecho desde el 2002, definiendo desde su hacienda el destino de los colombianos.

Para lograrlo, es indispensable la conformación de un movimiento de Centro a nivel nacional, fuerte, audaz, propositivo y militante. Un movimiento cuyo modelo económico, a diferencia de la extrema izquierda, sea un capitalismo social que se fundamente en una economía de mercado con absoluto respeto a la iniciativa y a la propiedad privada, junto con una activa intervención del Estado que procure una mayor equidad en nuestra sociedad a través de esquemas tributarios progresivos y de asignación eficiente de recursos por sectores y regiones.

Un movimiento de Centro que, a diferencia de este malhadado gobierno, entienda que, bajo las circunstancias actuales de nuestra economía, las prioridades del gobierno deben ser la reactivación económica, la protección del sector empresarial, en particular de las MiPymes, la protección del empleo y de los trabajadores informales, y una mayor equidad en la asignación de los recursos y fuentes de financiación del Estado.

Un movimiento de Centro que, a diferencia de la extrema derecha, tenga dentro de sus principios el absoluto respeto por la Constitución de 1991, por la ley, por nuestras instituciones y por nuestra democracia. Que entienda la importancia de no jugar a la perfidia y, en cambio, apostar por cumplir el Acuerdo de Paz del Teatro Colón en todos sus capítulos, que se la juegue por la protección de la vida de todos los colombianos, incluyendo los desmovilizados, los líderes sociales y los indígenas.

En un movimiento de Centro como éste, podrían amalgamarse todas las fuerzas diferentes a los extremos. Seguramente no cabrían en él ni el Centro Democrático y el Partido Conservador hoy en vías de extinción, ni la Colombia Humana y la FARC. Pero de resto, y puede que esté pensando con el deseo, es posible la unión programática primero, y mecánica después, del Cambio Radical de Vargas Lleras y Rodrigo Lara, con el verdadero y original Partido de la U, con el Movimiento de Sergio Fajardo, el Partido Liberal, la Alianza Verde, y con el nuevo Movimiento Dignidad.

La clave estará en ser capaces de llegar unidos a la primera vuelta de 2022, con un solo candidato. Esperar a usar la primera vuelta de “primarias” es hacerse el harakiri. Unidos, podríamos incluso pensar en ganar en primera vuelta y resolver el futuro del país de una buena vez. Con dos o más candidatos, se correría el riesgo incluso de repetir la triste historia de frustración del 2018 de ver en segunda vuelta a Petro frente al que diga Uribe. Y esa historia ya nos la sabemos, y no nos fue nada bien. No será Petro quien derrote a Uribe.

* Miembro de la Tertulia Cervantina 77. El contenido de este artículo es responsabilidad exclusiva de su autor

Por Juan Carlos Matamoros López*

 

Javier Dairo(17568)7 Nov 2020 - 2:58 a. m.
Hagan lo que hagan Digan Lo Que Digan Del Exsenador y Expresidario10817985AUV De “Lalafar” De de Petro De Marrulanda De Falsardo Y Sea como Sea o como haya sido TOTAL seguiremos Exclamando, Convocando e Invitando Diciendo,"GUSTAVO FRANCISCO PETRO URREGO PRESIDENTE y el Mejor ExGobrnador CAMILO ROMERO VICEPRESIDENTE 2022-2026 POR UNA COLOMBIA MAS HUMANA Y MAS DIGNA".
Javier Dairo(17568)7 Nov 2020 - 2:58 a. m.
Hagan lo que hagan Digan Lo Que Digan Del Exsenador y Expresidario10817985AUV De “Lalafar” De de Petro De Marrulanda De Falsardo Y Sea como Sea o como haya sido TOTAL seguiremos Exclamando, Convocando e Invitando Diciendo,"GUSTAVO FRANCISCO PETRO URREGO PRESIDENTE y el Mejor ExGobrnador CAMILO ROMERO VICEPRESIDENTE 2022-2026 POR UNA COLOMBIA MAS HUMANA Y MAS DIGNA".
Francisco(82596)7 Nov 2020 - 1:39 a. m.
´Hola, amigos. Ahí tienen buenos candidatos. Del centro: HUMBERTO DE LA CALLE. De la izquierda: JORGE ENRIQUE ROBLEDO. Gente honesta y capaz, que es lo que necesita Colombia en el gobierno. Cualquiera de los dos, sirve; y los dos juntos, también.
  • Cesar(13178)7 Nov 2020 - 11:11 a. m.
    Se equivoca, ni hay centro ni izquierda, hay un poco de pícaros, a los cuales usted les importa un pepino, analice y no escriba bobadas.
Bernardo(29345)7 Nov 2020 - 12:24 a. m.
Muy buena columna. Colombia libre y democrática gracias a una copiosa votación de centro. Ojalá se logre en las próximas elecciones al Congreso y a la Presidencia. Hay que incluir en los extremos al Polo, cuyo protagonismo está más por sus visitas a las cárceles y a los tribunales que a los proyectos que pueda proponer en el Congreso (si es que ha propuesto algo).
Francisco(82596)6 Nov 2020 - 9:19 p. m.
Hola, amigos. No será Petro quien derrote a Uribe, desde luego. Pero ni el uno ni el otro interesan a Colombia. Solo se interesan ellos mismos e interesan a sus allegados y paniaguados. A Colombia le interesa un líder inteligente y honesto, que gobierne en beneficio de todos. Así de simple y así de exigente. Porque lo que tenemos son manzanillos, sacamicas, meapilas y correveidiles.
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