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Otra “guerra cercana”

Columnista invitado EE y Rodrigo Pardo

06 de marzo de 2022 - 12:30 a. m.

El mundo se ha encogido y los conflictos afectan a todos. Incluso, a Colombia, el de Rusia y Ucrania.

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Las guerras lejanas cada vez son más cercanas. Los efectos de las acciones bélicas de Rusia contra Ucrania no son iguales en todas partes, desde luego, pero se harán sentir en una forma u otra. No serán iguales en Colombia que en alguna nación más cercana de Ucrania por la economía, la política o la geografía. Pero suele utilizarse el símil de que “el mundo se ha encogido” para ilustrar la imagen de que los acontecimientos que sacuden a una región afectan, de una manera u otra, a todos. Al menos, cada vez más.

Muy ilustrativo, al respecto, el discurso de la canciller y vice presidenta, Marta Lucía Ramírez, en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York. Diciente en cuanto a cómo los hechos principales terminan afectando a todo el mundo superconectado. Aun lo que ha ocurrido en Ucrania tiene efectos en la Colombia lejana. O mejor dicho: la tecnología ha sofisticado los instrumentos de la guerra —las armas, por supuesto, pero también los medios de transporte y de comunicaciones— hasta el punto de acercar la confrontación a todas partes, así sean de continentes separados, como Colombia y Ucrania. Las guerras lejanas van quedando en el pasado, y se están volviendo cercanas por la tecnología.

Esa nueva cercanía va más allá, incluso, del comercio de productos. Entre Colombia y Ucrania hay cerca de 140 millones de dólares de intercambio de bienes tradicionales, la mayoría provenientes de la agricultura. Pero la convulsión creada por el conflicto es motivo de preocupación para el alto gobierno. El presidente Duque ha buscado de manera afanosa puentes con Estados Unidos, sobre todo después de las elecciones que llevaron al poder al poder a Joe Biden. Solo ahora se anuncia un encuentro bilateral —y formal— de los dos presidentes. Una reunión que ni siquiera había sido posible bajo la convergencia de Bogotá y Washington en sus posiciones súper críticas frente a Venezuela y el gobierno de Nicolás Maduro. La solidaridad de la administración Duque con Washington en la confrontación con Rusia podría abrir espacios de cooperación bilateral que hasta ahora habían sido esquivos.

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En otras palabras, han surgido entre Bogotá y Washington otros temas de acercamiento que han suavizado el tono del desdén bilateral. El ambiente entre las dos capitales con Nicaragua, por ejemplo, e incluso con La Habana, para no mencionar a Caracas, son elementos que han fortalecido los lazos entre los gobiernos de Duque y Biden, y que han sido bien aprovechados por el embajador Juan Carlos Pinzón, que se mueve como pez en el agua en “su” Washington. Ahora, los recientes acontecimientos en Ucrania pueden no ser cruciales ni forman parte en la relación binacional, pero han servido para dejar claro que los vínculos bilaterales son prioritarios. Sobre todo para el presidente Duque (quien además de su pro-washintonismo propio se agregan los de la canciller Ramírez y del embajador Pinzón). Lo que es claro, es que los últimos hechos han valorizado el acercamiento entre los presidentes Duque y Biden, que nunca fue conflictiva pero tampoco había sido entusiasta.

Por ahora habrá que esperar cómo evoluciona el conflicto entre Rusia y Ucrania. Y sobre eso nadie tiene una última palabra. El gobierno Duque ya está en la guerra final y en la campaña para sucederlo casi no se habla del momento difícil por el que atraviesa el mundo.

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