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Dios y el precio matemático

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Columnista invitado EE: Jorge Iván González
09 de abril de 2026 - 05:08 a. m.
"¿Por qué cree Germán Avila que él ha sido ungido por alguna divinidad para conocer los determinantes misteriosos del pretium mathematicum?" - Jorge Iván González
"¿Por qué cree Germán Avila que él ha sido ungido por alguna divinidad para conocer los determinantes misteriosos del pretium mathematicum?" - Jorge Iván González
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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En el siglo XVI Juan de Lugo decía que el pretium iustum mathematicum -el precio justo matemático- depende de tantos factores y circunstancias particulares, que jamás pueden ser conocidos por el hombre. Este saber misterioso sólo es un privilegio de Dios.

El abandono del ministro de Hacienda de la Junta Directiva del Banco de la República ha llevado a confundir dos discusiones. Una es la institucionalidad del banco central y la otra es la pertinencia de aumentar las tasas de interés. Claramente, el presidente y el ministro han mezclado los dos asuntos.

Sin duda, el Banco de la República ha sido excesivamente ortodoxo. Ha considerado que el aumento de la tasa de interés es el instrumento privilegiado para luchar contra la inflación. Parecería como si el vínculo entre las dos variables fuera unicausal. Este simplismo es explicable porque el banco central se ha quedado sin instrumentos para regular la inflación, y la única alternativa que tiene es el aumento de la tasa de interés. El énfasis está puesto en la demanda de dinero. Esta concepción minimiza factores de oferta que tienen un impacto clarísimo en el alza de precios.

En Colombia es evidente la poca productividad del sector agropecuario y los enormes costos asociados a la pésima logística de transporte. Estos factores, que tienen una clara incidencia en los precios, son dejados de lado por el Banco de la República. No los consideran porque, en su opinión, no son objeto de la política monetaria. Para el país sería muy conveniente que, con cierta regularidad, los banqueros centrales llamaran la atención sobre la incidencia que tienen los costos en la inflación.

Esta apreciación es más evidente estos días porque a raíz de las guerras de Irán y Ucrania, el precio de la energía se ha incrementado de manera considerable. Frente a estas presiones estructurales, que son de oferta, es muy poco lo que puede hacer el banco central.

Entre los miembros de la Junta del Banco siempre habrá discusión sobre el peso que tienen los factores de oferta frente a las variables relacionadas con la demanda de dinero. Es normal que al interior de la Junta haya polémicas. Además de la reflexión sobre los determinantes de la inflación, el otro asunto problemático tiene que ver con la articulación entre la política económica general (empleo, producción, déficit fiscal, deuda, consumo…) y la política monetaria. La Constitución y la ley del Banco piden que haya coordinación pero, obviamente, ésta se puede entender de maneras muy diversas. Sobre todo, porque las relaciones causales entre la tasa de interés, el empleo y la producción nunca serán unidireccionales. Siempre son problemáticas y ningún modelo econométrico resuelve las dificultades. Estas interacciones que inciden en el pretium mathematicum solamente pueden ser comprendidas por los dioses. Así que los banqueros centrales, guiados por el sentido común, interpretan de la mejor manera los diversos modelos que les presentan los técnicos y deciden en consecuencia. Obviamente, saben que no saben todo.

Como siempre habrá discusiones y desacuerdos, las normas del Banco de la República obligan al voto por mayoría. Esta es la norma que el ministro de Hacienda se niega a aceptar. ¡Bienvenido el debate! Difícilmente habrá un acuerdo unánime. Y si después de oír los argumentos se tiene que recurrir a la votación, es obligación del ministro respetar la regla. ¿Por qué cree Avila que él ha sido ungido por alguna divinidad para conocer los determinantes misteriosos del pretium mathematicum?

* Profesor de macroeconomía. Universidad Nacional de Colombia.

jorgeivangonzalez29@gmail.com

Por Jorge Iván González

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