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Por una política monetaria impersonal

Columnista invitado EE y Roberto Steiner*

10 de abril de 2026 - 12:05 a. m.
“Al propender por una inflación baja y estable, si algo hace la política monetaria es velar por los intereses de los pobres” Roberto Steiner
Foto: Cristian Garavito
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En reciente carta abierta, varias personas afines al Gobierno afirman que las decisiones de política monetaria tienen consecuencias redistributivas y que la autoridad monetaria debe incorporar las consideraciones redistributivas a la hora de tomar decisiones. Se afirma en la misiva que la política monetaria restrictiva beneficia a los acreedores (tenedores de títulos y de rentas financieras) a costa de los hogares.

Importante hacer algunas aclaraciones. Primero, la inflación es el impuesto más regresivo de todos. Al propender por una inflación baja y estable, si algo hace la política monetaria es velar por los intereses de los más pobres, muchos de ellos laborando en el sector informal, sin beneficiarse de la laxa política salarial del gobierno.

Segundo, una política monetaria restrictiva tiene implicaciones mucho más complejas que las que se aducen en la misiva. Por mencionar la más obvia, la restricción monetaria fortalece la moneda, lo cual perjudica a los exportadores (a las empresas, a sus dueños y quienes allí laboran) y beneficia a los importadores. Si usted tiene la mala suerte de ser un empresario del sector floricultor con un alto nivel de endeudamiento, debería suscribir la carta en referencia. De otra parte, si usted es un trabajador en un local comercial que vende productos importados, debería tener cuidado de lo que señalan personas que dicen estar defendiendo sus intereses.

Tercero, incluso si fuese técnicamente factible identificar todas las dimensiones en que la política monetaria tiene efectos redistributivos (entre sectores, entre regiones, entre factores de producción), ¿qué debería hacer la autoridad monetaria con esa información? ¿A quién privilegiar? ¿A quién castigar? ¿Con qué criterio?

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En los cinco años en que formé parte de la Junta del Emisor, asistí a varias reuniones con banqueros y empresarios de distintos sectores y regiones. No recuerdo que alguien haya jamás abogado por un aumento de la tasa de interés de referencia. De ser cierta la carta de los amigos del Gobierno, habría que concluir que todos esos empresarios y banqueros o eran deudores o no sabían de qué estaban hablando. La realidad es que la misiva es incorrecta. La tasa de interés del Emisor determina el costo de fondeo de los bancos y su incremento jamás es de buen recibo entre banqueros.

La Constitución de 1991 que –con apoyo de liberales, conservadores y el M-19– le dio vida al banco autónomo, hizo un cambio fundamental en la forma de hacer la política monetaria. En particular, dio santa sepultura a los fondos de fomento, mecanismo mediante el cual la autoridad monetaria decidía, con total discrecionalidad, qué sector o región debería beneficiarse de la emisión monetaria (del impuesto inflacionario, en lenguaje técnico). Recuerdo una Resolución de la Junta Monetaria que creó un cupo de emisión para compañías aéreas que cumplieran con determinadas características. Emisión con nombre propio. Afortunadamente, desde 1991 la política monetaria se hace de manera impersonal, con el propósito de mantener una inflación baja y estable y una actividad económica sostenible en el mediano plazo. Beneficia a todos, en particular a los más pobres.

* Roberto Steiner es ex codirector del Banco de la República. Escrito originalmente para el portal ‘Políticas Públicas’.

Por Roberto Steiner*

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