Este destino ofrece atractivos para todos los gustos, desde sitios de interés cultural hasta espacios naturalmente adecuados para la preservación de fauna nativa, en especial la orquídea. La salida es por la vía a Soacha, a 30 kilómetros de la capital.
Cuenta con dos iglesias de interés cultural, únicas en Colombia por su tradición y arquitectura. La primera es Nuestra Señora del Carmen, en la inspección de Santandercito, con más de 70 años y construida a partir de una sola piedra. La segunda es la iglesia San Antonio de Padua, santo reconocido por conceder pareja.
Está el único orquideario que protege más de 5.000 especies de orquídeas. Recorrer este santuario, que lleva siete años abierto al público y al que visitan casi 8.000 personas al año, se puede hacer en una hora. El ingreso cuesta $7.000.
Otro atractivo es el Zoológico Santa Cruz, que conserva diferentes especies endémicas de la región, ocho especies de micos, el cóndor y su atractivo mayor, la tigresa blanca. El valor de la entrada es de $10.000.
También podrá visitar el parque Chicaque y las reservas naturales de Los Tunos y Peñas Blancas, donde se pueden hacer rutas y caminatas ecológicas. Unos de los atractivos de la Reserva Natural Chicaque, que une a Soacha y San Antonio de Tequendama, es hospedarse en novedosas habitaciones que quedan a 20 metros de altura en la copa de los árboles, por aproximadamente $70.000. Pero si les teme a las alturas, tiene la opción de acampar por $10.000.
Finalmente, uno de los planes que puede disfrutar en familia es la Granja Ecológica Nueva Rambla, que cuenta con zona de camping, pesca deportiva, caminatas ecológicas, tobogán y servicio de restaurante. Y si se atreve a pescar su almuerzo, lo puede hacer por $5.000, lo que vale el anzuelo.
Antes de irse, no se pierda los más reconocidos restaurantes de la región: Beleño y Villa Loren, que le ofrecen un carta tradicional con platos como sopa de mondongo, ajiaco, gallina y parrillada.
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