2 Oct 2021 - 7:37 p. m.

Sarkozy condenado a prisión

Olga L González*

En un lapso de apenas seis meses, el expresidente Nicolas Sarkozy ha sido condenado dos veces, por delitos diferentes, a sendas penas de prisión. En marzo, los tribunales le dieron una pena de tres años de prisión por haber buscado conocer, por medio de sus amigos en las cortes, ciertos dossiers judiciales que lo comprometían. “Tráfico de influencia” y “corrupción” fueron los cargos que retuvo el juez. En ese juicio fueron también condenados el abogado (y amigo personal) de Sarkozy y un alto magistrado del Tribunal de Casación (que se prestaba para esas prácticas). Los hechos sucedieron en 2014, cuando Sarkozy ya no era presidente.

Hace pocos días (septiembre de 2021), la justicia lo condenó por otros hechos. Corría el año 2012. Sarkozy era presidente, le gustaba el poder y quería repetir. Pero a su rival (Hollande) le iba mejor en las encuestas. Había que actuar. Convocar a la gente, mostrarse en todas partes, remontar la cuesta. Con su equipo de colaboradores cercanos, diseñaron una fórmula: organizar gigantescas reuniones (“faraónicas”, como las califica la prensa francesa). Cada una costaba cientos de miles de euros. Hubo 44 reuniones de este tipo. Todos sabían que estaban excediendo, y con creces, los topes permitidos por la ley, pero Sarkozy ya no podía parar. Estaba embriagado con esos momentos de “comunión” con sus fieles. Le emocionaban esas banderas de Francia, ser aplaudido antes de abrir la boca. Para engañar a las autoridades, se inventaron un sistema de falsa facturación, decidieron presentar los gastos como del partido en vez de gastos de la campaña, etc.

Por esas 44 megareuniones, hoy Sarkozy ha sido de nuevo condenado. Es la primera vez que la justicia francesa condena a un político por hechos sucedidos durante su mandato como presidente. Sarkozy ha apelado las dos decisiones de la justicia, pero también deberá enfrentar otro juicio: el que investiga la financiación, en 2007, para su campaña electoral. Maletas llenas de dinero, transacciones de Khadafy, cuentas en Bahamas, testaferros íntimos amigos de Sarkozy (como Thierry Gaubert, conocido en Colombia por su finca todo lujo en el municipio de El Nilo), fraude al fisco… Este dossier es espeso, como espesas han sido las compañías de Sarkozy: muchos de sus más cercanos colaboradores, su tesorero, su abogado, sus mentores políticos, sus ministros, sus socios, su testigo de matrimonio… han sido condenados por la justicia, o están siendo investigados.

Las dos condenas de Sarkozy ilustran varias cosas: la primera es que, pese a las presiones que busca ejercer el poder político sobre la justicia, y en particular de parte de quien ha tenido el primer cargo de la nación, esta tiene aun en Francia independencia y capacidad de acción.

La segunda es que, en época de elecciones, la lógica del “todo vale” impregna todas las decisiones. Sarkozy y sus colaboradores sabían muy bien que existen topes de financiación de campañas. Conocían muy bien las reglas, pero quizá se habían habituado a la inmunidad presidencial: de hecho, esta inmunidad lo protegió de otros casos por los que la justicia lo investigaba. Es posible que estuviera, además, confiado en su capacidad de mantener a la opinión pública de su lado: al fin de cuentas, es amigo de magnates propietarios de grandes medios, que de hecho lo han protegido frente a las sentencias que le son adversas (por ejemplo, produciendo sentimentalismo con declaraciones de su famosa esposa cantante, o dándole la palabra a quienes acusan a los jueces). Por suerte, existe también un periodismo independiente, y periodistas profesionales, que han relatado los hechos y que han difundido, desde hace años, muchas de las noticias relacionadas con los actos de corrupción de Sarkozy.

En Francia empieza una nueva campaña presidencial (el calendario es muy similar al de Colombia). La condena de Sarkozy es también una advertencia para los candidatos actuales: no todo es posible para acceder al poder, y quien ha cometido delitos, así haya sido presidente, debe pagar por ello.

* Doctora en sociología de la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París. Contacto: olgalu[at]free[dot]fr

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