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Sonrían, los políticos están gobernando

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Columnista invitado EE: Esteban Salazar*
20 de agosto de 2026 - 09:38 p. m.
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Los sucesos políticos tras la primera semana del terremoto de 7,4 que ha sacudido a Colombia confirmaron que nuestra democracia es una tragicomedia, un espectáculo bufo. La muerte y la destrucción que sucedieron ese lunes han servido para una nueva puesta en escena de este reality y que es la política en tiempos de TikTok y de la inteligencia artificial.

Primera escena. En medio de la confusión y los primeros reportes del desastre, el presidente da su primera rueda de prensa. Ante la mirada incómoda del vicepresidente Restrepo y de su ministro del Interior, Rodrigo Lara, De la Espriella procede, con sonrisa de oreja a oreja, a lanzar besos y saludos militares. Silencio ante la incredulidad, primeras protestas en redes por el gesto, aunque limitadas por los llamados a no politizar la catástrofe.

Segunda escena, con varias subtramas. El gabinete milagro, los carpinteros del Arca de Noé, sufre su primera baja ante la inhabilidad de Carlos Eduardo Sepúlveda por su participación previa en la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo. La celebración de la nueva derecha por haber esquivado a un “colaborador” da lugar a una inédita cacería de petristas infiltrados. La funa convoca a bodegueros y medios por igual, se cobra a la secretaria general de MinTic, pone a tambalear a Zulma Cucunubá. Las redes se inundan de mapas de relaciones, pantallazos y denuncias paranoicas de topos y encubiertos en todos los sectores. El “se están metiendo en los conjuntos” se queda en pañales.

El presidente y sus ministros reaparecen para el tercer acto. Lara reconoce no saber el estado del Chocó, una frase confusa equipara casas caídas con vidas perdidas. El presidente regala balones y camisetas con el logo de su movimiento cerca del epicentro de la catástrofe.

El remate lo protagoniza el recién posicionado ministro de Vivienda, el pastor Jaime Andrés Beltrán, quien, luego de subir videos en blanco y negro con música lúgubre y llegada patriótica en helicóptero, fue pillado de descanso en Santa Marta con su familia. Los llamados a no politizar la tragedia nacieron condenados al fracaso. En un país con 6.945 viviendas destruidas y 127.557 averiadas, el ministro de Vivienda iba en chingue por la playa.

A eso se deben sumar los miles de creadores de contenido grabándose mientras hacen filas indias para llevar ayuda a los damnificados. No faltó el mercader que promocionó el pijama con el que lo pillaron evacuando durante el sismo. La ciencia política tiene nombres para el fenómeno: infoentretenimiento, espectacularización de la política, hiperpolítica: nuestros políticos sometidos a las lógicas del entretenimiento, las redes y el algoritmo. La imagen, la emoción y el espectáculo por encima de la misma gestión.

El presidente fue pillado en video con un cercano preparando a un grupo de entusiastas para que, al salir de su caravana, fuera aplaudido y vitoreado. “Alcen las manos”, se escucha decir. “¡Ahora!”.

Una tragicomedia, una ópera cómica, como las que le gusta cantar al presidente, el realismo mágico del siglo XXI. Las expresiones y palabras se quedan cortas para describir el espectáculo del que somos parte. Sonrían, los políticos están gobernando.

* Politólogo, magíster en Comunicación Política.

Por Esteban Salazar*

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