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Hace 13 años, la Corte Constitucional nos dio permiso de que ambas tuviéramos una relación legal con los hijos. No nos dio el derecho de adoptar, porque adoptar no es un derecho, sino que les dio a los hijos la protección legal de dos adultos; protección a la que muchos menores aspiran en este país lleno de madres que levantan hijos solas.
La decisión llegó después de siete años de una labor de hacer pública nuestra familia. En ella participaron organizaciones de derechos humanos, prensa, celebridades, abogados, amigos, familia y simplemente gente que se acercó a conocernos y aprender que solo queremos tener las mismas protecciones que otras familias en este país. ¡Estamos agradecidas!
Una de las preguntas frecuentes era (y sigue siendo): “Si en el colegio saben que sus hijos tienen dos mamás, ¿no los están exponiendo al matoneo?”.
Nuestra respuesta es siempre la misma: “Nosotras no matoneamos a nuestros hijos. Si sucediera, sería porque sus hijos lo hicieran. Si usted se preocupa por nuestros hijos, por favor, asegúrese de educar a los suyos para que sean respetuosos de la diferencia. Nosotras esperaríamos que el colegio nos apoye en eso”.
Es por esto que el reciente nombramiento de Ilva Myriam Hoyos como ministra de Educación nos preocupa y preocupa a muchas otras familias diversas. La persona que debe velar por el bienestar de nuestros hijos en las instituciones educativas está abiertamente opuesta a la existencia de nuestras familias y tiene un historial de sobreponer sus creencias a la ley y la Constitución.
Señora ministra, ¿está usted dispuesta a educar para la diversidad? ¿Quién nos respaldará cuando la ignorancia y el prejuicio de directivos y estudiantes nos dañen física y emocionalmente? ¿Habrá otro Sergio Urrego durante su administración? ¿Volverán los manuales de convivencia represivos y discriminatorios? ¿Seremos excluidos de la educación sexual y emocional en las aulas? ¿O está usted dispuesta a respetar la Constitución sin la necesidad de demandas y tutelas?
Tener que entutelar y demandar para que se respeten las leyes que nos protegen no es igualdad, no es respeto y no es justicia.