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Un tsunami no se deja distraer

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Columnista invitado EE: Marty Mazhari
08 de diciembre de 2022 - 05:01 a. m.
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Van a ser tres meses. “ZAN, ZENDEGI, AZADI” el movimiento liderado por las mujeres iraníes con el lema “Mujer, Vida, Libertad” se convirtió en un verdadero tsunami nacional con eco en algunas de las capitales más grandes del mundo y ha resistido a las embestidas más salvajes del régimen de la República Islámica de Irán. Ahora, durante el gran paro nacional convocado para los días 5, 6 y 7 de diciembre, ahora, tras la resolución adoptada en Naciones Unidas, para la creación de una misión independiente de investigación de la violación de los derechos humanos en Irán, y a una semana de someterse la propuesta de la expulsión del país de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas, el fiscal general habría soltado la perla, por lo menos incierta, de la disolución de la Policía de la Moral.

Noticia falsa, distracción mediática, propaganda o estrategia, la controversia en las redes está brava. Y no es para menos. Los y las activistas reprochan a la prensa internacional su ligereza al hacer eco a la manipulación gubernamental que busca fragilizar el movimiento. Porque cualquier ilusión de reforma de un sistema que ha comprobado la tenacidad de su represión durante 43 años sería perder el impulso. Abundan las denuncias y los correctivos en las redes: no, aquí no hay engaño que valga. La muerte de Mahsa Amini a manos de la susodicha policía de la moral, el 16 de septiembre 2022, prendió la chispa de las protestas con más fuerza que nunca, pero ni pudiendo revivirla estaríamos a paz. Tampoco el hiyab es el objetivo, sino el medio. Ni siquiera reviviendo a los 471 hombres, mujeres, niños y niñas muertos a manos de las milicias en los últimos 84 días. Es el sistema mismo que ahoga a esta generación. Es la opresión acumulada del régimen teocrático, de la miseria y de la indignidad. Sentadas en la comodidad de nuestros escritorios, las historias de vejaciones y torturas diarias que trascienden las fronteras son difíciles de digerir, difíciles de relatar. Pero las y los protagonistas de estas historias, sus familias, todos están allá enfrentando cada día esa realidad, y sin embargo, no claudicarán.

Sí. A las preguntas de si es o no una revolución: la respuesta es sí. Hasta sus últimas consecuencias. Mal harían en ceder y seguir subyugados a los autores de las masacres en el Kurdistan, del viernes negro de Zahedán, a los carceleros de cerca de 2.000 civiles, a los torturadores y violadores que se han encarnizado contra sus propios ciudadanos en todos los rincones del país. Ya los señalamientos de manipulación extranjera no asustan a nadie y al lado del slogan — bandera “Mujer, Vida, Libertad”, vociferan en las calles “Muerte a Khamenei”, reemplazando sin titubear la otrora “Muerte a América”. Han dejado claro que esta revolución no se negocia y padecen a conciencia la coherencia de sus afirmaciones.

¿Que se diluye la Policía de la Moral? Distracción para los focos puestos en la huelga nacional, propaganda ante las instituciones internacionales, claman las voces anti-régimen.

Pero ante todo, irrelevante. Así mismo la especulación sobre una eventual revisión interna de las reglas del hiyab. Porque las mujeres ya no están pidiendo permiso. Durante estos 84 días en que el controvertido velo se convirtió en símbolo, el régimen caducó. Durante 43 años la gente de Irán rogó y luchó. Cada ilusión reformista los dejó nuevamente donde comenzaron: el temido Ebrahim Raisí, apodado el carnicero de Teherán, se impuso en los comicios de 2021 y pidió que se reforzaran las medidas coercitivas. Pero desde la muerte de Mahsa Amini el septiembre 16, el desespero supera el miedo.

El desespero deja su testimonio ante las cámaras. Un rostro suave que habla desde el dolor, el sarcasmo y el desafío. Asegura que ya no le temen a nada, porque bajo este régimen no tienen nada que perder. Ni la ilusión, ni los sueños. 16 años quizás, la edad de Nika Shakarami y Sarina Esmailzadeh, las primeras de una larga lista. La muerte misma es bienvenida. De esta manera, no tiene cabida concesión alguna por parte de este gobierno. ¿El velo? Ya se lo quitaron. Asumiendo un eventual reencuentro con sus heroínas, con sus hermanas asesinadas, en estos 84 días las mujeres han transformado radicalmente las calles de Teherán desde aquellas primeras escenas, cuando quemaban el hiyab y se cortaban el cabello en plaza pública, al día de hoy, cuando el desafío es parte inherente de su ser, y un número creciente de ellas camina a sus quehaceres, el cabello al aire, expuestas a lo que venga; sin pedir permiso a nadie.

***

Tras la primera jornada del paro nacional, comienzan a llegar noticias de los cortes de internet, del discurso endurecido del Ministerio de Justicia y del despliegue de las milicias paramilitares basiji, del comercio y la industria cerrados y las calles llenas. Seguirán los detalles de las atrocidades. Las que se logran filtrar. El camino será largo y las torturas y los asesinatos no cesarán. Solamente para su consideración: desde septiembre 17 a diciembre 4, registrados por Iran Human Rights, ONG basada en Oslo, son 471 asesinatos a manos de fuerzas estatales, entre ellos 64 niños, niñas y adolescentes; 18.210 detenciones de manifestantes, entre ellos 585 estudiantes. Sin debido proceso y sometidos a la interpretación utilitaria de la sharia, cualquiera de estos detenidos, prisioneros políticos, puede ser condenado/a a la pena de muerte por cargos tan subjetivos como el moharebeh (enemistad contra Dios u ofensa al Islam). Hasta que caiga este régimen, la diáspora iraní en el mundo nos hemos convertido todos y todas en activistas, haciendo eco a las voces del movimiento para visibilizar y evitar más muertes inocentes con el hashtag #BEOURVOICE

@mimimazhari

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