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Vive hoy, arriesga hoy

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Columnista invitado EE
21 de septiembre de 2016 - 02:00 a. m.
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“Muere lentamente quien no arriesga lo seguro por lo incierto para ir detrás de un sueño (…) ¡Vive hoy, Haz hoy, Arriesga hoy!”, dice el poema de la brasileña Martha Medeiros, el mismo que Manu, uno de los hermosos personajes de Los nadie lee en voz alta.

Este poema, al igual que Los Nadies de Eduardo Galeano y la banda paisa O.D.I.O., de punk core, sirvieron de inspiración para la nueva película colombiana. El deseo de arriesgar, de vivir y de hacer fue la consigna de esta producción independiente. La cinta, rodada en Medellín, respira libertad, rebeldía y amor por el cine. Guiados por el espíritu punk de autogestión y trabajo colaborativo, un grupo de jóvenes de la ciudad logró el milagro de un largometraje vibrante y cargado de sinceridad. Al inicio, la música y los barrios marginales remiten de inmediato a Rodrigo D. Pero su director, Juan Sebastián Mesa, demuestra que tiene una mirada propia. Y también algo distinto para decir sobre la relación de las nuevas generaciones con la ciudad de hoy. Sin desconocer los problemas, las fronteras invisibles y el agobio, estos jóvenes manifiestan su inconformismo, a través de la música y el arte. Una de las letras de las canciones de la banda O.D.I.O. es contra el dinero, “ese que nos hace madrugar todos los días, esa mierda de material que fabrica nuestros sueños, ¡qué tristeza!”. Estos jóvenes tienen sueños, amigos, familia y ventanas al futuro.

Los nadie se forjó en contra de los pronósticos. Con el espíritu guerrero del cine independiente asumieron todos los riesgos. Vivieron el paso a paso, en cada etapa de la producción. Y su método, intuitivo y muy realista, se adaptó a las circunstancias. Quebraron las reglas: no esperaron a tener la financiación, rodaron en sólo 10 días, pero no seguidos por falta de plata. Primero debieron rodar cinco días, parar la producción seis meses y después filmar los cinco días restantes. No perdieron el impulso, siempre con los pies en la tierra. Los guió el deseo inquebrantable de contar una historia sin hacer concesiones. Y su sinceridad y talento acaban de ser reconocidos internacionalmente: es la primera película colombiana en competir en la Semana de la Crítica del Festival de Cine Venecia y también la primera en recibir el premio del público (Circolo del Cinema di Verona).

 

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