El fútbol en el 2023 no ha sido el que se esperaba o por lo menos no ha podido mantener el nivel que traía en años. No nos digamos mentiras: ni el mundial, ni la Champions, ni la Liga española, ni la serie A pueden sacar pecho. Por ahí se puede creer que la Premier inglesa navega todavía en su estanque privilegiado, sin haber sido una temporada esplendorosa. Tuvo al Arsenal liderando gran trecho pero, al final, el City puso las cosas en su lugar. Un escenario que puede ya estar aburriendo, a decir verdad. Es como tener el refrigerador lleno y no comer bien. Hay varias teorías para explicar este momento mundial, tal vez la más fuerte es la cantidad de partidos que se están disputando. Las ligas locales, las copas continentales de clubes y las competencias de selecciones no dan tregua para los “artistas”. Es muy fácil decir que para eso ganan tan bien, pero es evidente que no es solo el desgaste físico sino también el mental. Se vive bajo una presión desbordante, muy difícil de manejar.
Como casi siempre en estas líneas, trasladamos el panorama a estas tierras que generalmente viven lo mismo. Estamos en el medio de la final del FPC, entre los dos equipos que, según las cifras de todo tipo, son los más exitosos del país: Nacional y Millonarios, y el primer capítulo jugado en Medellín, salvo por los 25 minutos iniciales de la visita, dejó el mismo sabor plano del torneo de este semestre. La maratón de las últimas semanas ha sido intensa, pero no nos podemos quedar solamente ahí para justificar el desarrollo que sigue teniendo nuestro campeonato. El encuentro del miércoles se vio igualito a tantos de estos seis meses: dos equipos con la excepción, repito, de los azules, empezando temerosos, chatos por momentos y con grandes inseguridades en la zona de contención. No me cansaré de decirlo hasta que todo cambie, pero nuestros clubes no se defienden bien, sufren demasiado atrás los 90 minutos, sobre todo los 10 finales. Esto termina afectando el resto del trámite en la cancha. Si uno tiene la sensación de que se le van a entrar los ladrones a la casa siempre, no tiene tranquilidad, no puede leer un libro, ver televisión ni mucho menos dormir.
Millonarios es el equipo que ha mostrado desde que llegó Gamero, en 2020, el mejor fútbol en Colombia sin coronarse; tiene una idea clara, ofensiva, vistosa, pero desde hace un mes y medio ha tenido problemas para mantener su idea. Su nómina es más amplia que la del año pasado y con la llegada de Castro y Uribe se hizo poderosa en ataque, pero las lesiones lo han afectado mucho. La esperanza de sus hinchas es que a partir de esos minutos iniciales, en el Atanasio Girardot, recupere la memoria y le alcance para imponerse y dar la vuelta olímpica en El Campín esta noche. Nacional no tiene problema en buscar el resultado sin contenido estético. Autuori, su entrenador, está acostumbrado a ganar así como lo hizo con Cruzeiro a finales del siglo pasado en Libertadores. Si logra enredar el trámite será feliz y se puede quedar con la estrella, que en todo caso brillaría en su glorioso escudo. Final de vuelta. ¡Reacciona! En vos confío.