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¿Colombia es pasión?

Columnistas elespectador.com

28 de noviembre de 2008 - 08:20 p. m.

REFORZARON LA CAMPAÑA “COlombia es Pasión” con tremenda separata en la revista Semana, justo en el momento cuando el país se cae a pedazos en medio de la emergencia social declarada por el Gobierno Nacional como consecuencia de su inexplicable laxitud frente a las pirámides.

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No parecería un hecho casual que aparezca entonces esta renovación de votos en la Colombia soñada que se afinca en las riquezas naturales y un rosario de virtudes del colombiano que dista mucho de la realidad.

“Colombia es Pasión” es una iniciativa de grandes empresarios que en principio fue asumida por doña Lina Botero y hoy, gracias a sus resultados “magníficos”, tiene una gerencia y un sistema de marketing internacional que deja bobos a varios gobernantes suramericanos que ven en su tele los fantásticos videos que afirman que lo peor que puede pasarle a alguien que nos visite es querer quedarse.

No, a una persona que viene a Colombia pocas ganas le quedan de repetir la experiencia, porque le puede suceder de todo, menos las maravillosas aventuras que describen los comerciales: para comenzar, le desaparecen el equipaje los cacos uniformados que deben custodiarlo (Valledupar); los precios de los alimentos y bebidas le resultan altos, aun portando flamantes euros (que ya el dólar ni se menciona); es susceptible de un paseo de la muerte en el primer taxi que agarre en la calle (Cali) o de ser fleteado a la salida del banco o casa de cambio adonde se acerque a cambiar divisas (Barranquilla) sin olvidar una dosis de escopolamina en cualquier discoteca del país para descubrirse veringa y despojada de identidad en la cama de un hotel como resultado de lo que prometía ser una noche de gozo y locura (Bogotá).

Si aún así, el personaje quiere quedarse unos días más, tendrá que hacer largas colas en extranjería del DAS para que al cabo de dos o tres jornadas de ‘dasterapia’ le digan que no. Y ni hablar de los colombianos apasionados del país que conocerá si a bien tiene dedicarles unas horas a los noticieros de la tele: David Murcia y sus entenados de alto coturno, medio congreso sub júdice, los indígenas teniendo que caminar extenuantes marchas por el derecho a la vida para no ser recibidos en la Casa de Nari que en cambio recibe a muchos con alias, cuatro millones de desplazados, perdón, migrantes, una nueva marcha nacional para que regresen más de dos mil secuestrados a sus casas. ¿Cuál pasión por Colombia?

Si cada quien soborna a cuanto empleado público lo cuestiona, envenena el contador de la energía, evade impuestos, se estaciona donde a bien le viene, tira a la calle todo desecho que le ensucie el carro o le moleste en la cartera mientras viaja en bus, no vota porque no cree en los políticos y se ríe de las instituciones, maltrata a quien se le atraviese, abusa de su cargo. ¡Por favor! ¿A quién están engañando? 

losalcas@hotmail.com

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