Vivimos un momento en el cual se recibe una cantidad sofocante de informaciones negativas sobre personas destacadas de la vida nacional que, ya estén fundadas en hechos verdaderos, ya en murmuraciones, prejuicios o calumnias, crean un ambiente sórdido. Por ello resulta positivo, en cierto sentido esperanzador, escribir sobre una persona como Jaime Sanín Echeverri.
Mi contacto con el doctor Sanín se dio durante los encuentros de la ‘Tertulia Literaria’ que se reunió semanalmente, durante más de una década, en la rectoría de la Universidad de Antioquia, una tertulia amena e interesante durante la cual los participantes leían apartes de las obras en las cuales estaban trabajando. Fue allí donde el doctor Sanín Echeverri leyó un cuento cuyo nombre no recuerdo, en el cual la trama se reducía a que un niño, por perseguir una monedita, se mete por entre una alcantarilla. El niño no perece pero la excelente lectura que hizo el doctor Sanín, y el aspecto literario impecable, crearon un suspenso que todavía recuerdo con admiración.
El doctor Sanín tenía lo que se conoce como ‘perfil bajito’, es decir que no pretendía aparentar, ni asombrar, ni tener constante figuración. Tal vez por eso no tuvo el reconocimiento general que merecía su trayectoria intelectual y como servidor público, y las actividades que realizó con dedicación y buenos resultados, pasaron inadvertidas para el grueso público.
Abogado de la Universidad Pontifica Bolivariana, fue fundamentalmente un profesor. Dictó las cátedras de sociología e historia en la Universidad Javeriana, fue rector de la Universidad de Antioquia a principios de la década del sesenta, presidente de la Asociación Colombiana de Universidades durante cuatro años, rector de la Universidad Pedagógica. En puestos de servicio público ocupó el de Director del Seguro Social seccional de Antioquia; fue director del Sena en Antioquia; en Promec realizó trabajos educativos para la televisión; en compañía de Carlos José Reyes fue coautor de la serie Revivamos nuestra historia; dirigió la revista Arco. Como escritor fue ensayista, novelista y escribió para sus nietos un libro de cuentos que desafortunadamente desapareció.
Ahora bien. Si se tiene en cuenta que tuvo una numerosa familia, salta a la vista que tenía que contar con un sólido soporte en la vida privada que le permitiera desarrollar sus actividades, le diera estabilidad emocional, respaldara sus programas y lograra darle una educación óptima a todos los hijos. Y es ahí donde entra a jugar un papel preponderante en la vida del doctor Jaime, la señora Noémi Posada. Familiarmente se la llamaba Noémi, con acento en la e, para diferenciarla de su hija Noemí, con tilde en la i.
Quienes conocieron a doña Noémi dicen que era muy hermosa, inteligente y de trato amable. Era educadora y antes de casarse había obtenido un título en pedagogía. Ella fue quien se encargó de la enseñanza primera de sus hijos que, cuando entraban al colegio, llegaban sabiendo leer, escribir, sumar y restar. El matrimonio Sanín Posada, conformó lo que se llama un ‘bloque familiar’; sólido, emprendedor, luchador, estudioso. Algo que representa un aporte de primer orden para el progreso del país, y que debe agradecérseles de corazón.
Para la familia del doctor Sanín un sentido pésame por su muerte y las más sinceras felicitaciones por su vida.
Rocío Vélez De Piedrahíta
rociove@hotmail.com
El mapa
Quiero plantear mis observaciones a la pieza periodística publicada en El Espectador el pasado domingo, titulada “Hecatombe, la crisis institucional…”, en la cual se menciona mi nombre, bajo la denominación “Representante a la Cámara, mencionado por HH”.
Una referencia periodística que al parecer corresponde a unas declaraciones del líder paramilitar Heberth Veloza, alias HH, en la cual se hace alusión a una reunión en que hice un contacto con el señor Veloza, con el propósito de impedir un atentado en contra de mi vida y otras posibles agresiones en contra de una serie de activistas sindicales igualmente amenazados por parte de los escuadrones paramilitares, que operaron en esa época bajo su mando en el Valle del Cauca.
Dicha reunión se efectuó en 2001 bajo la tutela y orientación directa de la Oficina de Paz de la Gobernación del Valle y en el marco de las políticas públicas vigentes en ese momento, que propiciaron muchos de estos ejercicios de mediación con los grupos armados ilegales, con el propósito de atenuar las consecuencias dramáticas de la crisis humanitaria generada por las acciones violentas y criminales de los anteriores.
Durante los años 2000 y 2001, en mi condición de dirigente sindical y trabajador de las Empresas Municipales de Cali, me vi obligado a salir del país por gestión directa del Gobierno Nacional para preservar mi integridad, en atención a tres atentados fallidos contra mi vida. En desarrollo de una campaña de exterminio de grupos paramilitares en contra del movimiento sindical en la región, en la cual fueron asesinados en ese período ocho dirigentes sindicales y compañeros míos en el Valle del Cauca. Hechos dramáticos que motivaron mi retorno a Colombia para atender el llamado de la Oficina de Paz de la Gobernación del Valle para asistir a la convocatoria a este encuentro con el jefe paramilitar HH motivado por las razones expuestas.
Alexander López. Senador de la República. Bogotá
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Solicito rectificar la información “sobre el mapa” político donde por mención de Mancuso me involucra. Ofrecí renunciar al partido y a mi curul de senador de la República si se demostraba tal afirmación; entiendo, como lo han señalado varios medios, que el señor Mancuso aclaró frente a la Corte Suprema de Justicia, y a la Fiscalía este tema.
Mi difunta abuela decía “El que no estuvo en la fiesta no comió pudín”.
Javier Cáceres Leal. Senador de la República. Bogotá.
Millonarios
Con preocupación y asombro recibimos los directivos y empleados del Club Deportivo los Millonarios el informe que el pasado sábado publicó El Espectador, en el que se dan a conocer algunas cifras que, según el periodista, corresponden al “total devengado al mes” por los futbolistas profesionales y algunos funcionarios de nuestra institución.
En primera instancia queremos señalar que las cifras no corresponden a los salarios o al “total devengado” de los jugadores profesionales de Millonarios. Llama la atención el hecho de que el periodista asegure que estos datos aparecen en “documentos de la propia institución”, cuando en ningún momento fueron solicitados oficialmente al Club, ni consultadas con ningún directivo o funcionario de la institución.
La ligereza con que El Espectador manejó la información no oficial en un tema tan delicado, produjo en los trabajadores mencionados en el artículo, un gran disgusto al ver vulnerada no sólo su privacidad, sino también la seguridad de sus familias, dadas las características especiales de la actividad que desempeñan.
En segunda instancia, el artículo hace referencia a una serie de sanciones impuestas al Club por parte de la DIAN, a unos cheques relacionados con el señor Silvio Villegas Naranjo y a una serie de procesos legales que están en curso. Lo que el artículo no hace es especificar la temporalidad de dichos hechos, los cuales se presentaron en la institución en años anteriores a mi administración y que son justamente el tipo de hechos que llevaron a Millonarios a estar al borde de la liquidación. El foco central de esta administración ha sido sanear las finanzas del Club y conseguir que Millonarios sea una empresa y un equipo de fútbol viable. Hace 4 años varios sectores de la opinión consideraban que nuestro Club tenía los días contados. La gestión adelantada ha demostrado el profundo error de esa antigua percepción.
Juan Carlos López C. Presidente de Millonarios. Bogotá.
R.: La información oficial que aparece en el artículo fue obtenida e investigada en diversas fuentes de Millonarios, directivos, administración, otras entidades y aparece en documentos públicos, como el Informe a la Asamblea General de Socios elaborado por Juan Carlos López, el informe del revisor fiscal, los estados financieros y la notas a los estados financieros, entre otros.