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Los 500 años de la Batalla de Gaira

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Columnistas elespectador.com
04 de octubre de 2008 - 05:10 a. m.
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La Batalla de Gaira se dio en 1510, 15 años antes de la fundación de la ciudad de Santa Marta, y representó la primera gran derrota de los españoles en el continente; armados de arcabuces, lanzas y cañones, perdieron ante los indígenas taironas, equipados solamente con arcos y flechas.

Esta demostración de valor en defensa de su vida y su dignidad nunca ha sido debidamente enaltecida y valdría la pena que esta efemérides se tuviera en cuenta para conmemorar, en 2010, los 500 años de esa batalla.

Tomás Joaquín Acosta (1800-1852), general de la República, geógrafo, periodista e historiador, escribió en 1848 el Compendio histórico del descubrimiento y colonización de la Nueva Granada en el siglo decimosexto, basado en fuentes del Archivo de Indias de Sevilla.

Dice Acosta, refiriéndose a la llegada de los españoles a nuestras costas: “… Rodrigo Colmenares, el cual salió por octubre del mismo año de 1510 de Santo Domingo con víveres y sesenta hombres, arribó a Gaira, en donde desembarcó sin precaución cuarenta y siete españoles para hacer agua y leña; fueron sorprendidos por los indios, que se habían emboscado, no escapando sino uno solo, que se salvó nadando, por haber hecho pedazos los indios los botes. Temeroso Colmenares de ser asaltado sin poder defenderse con los pocos soldados que le quedaban, dio vela en la misma noche y sin tocar parte alguna llegó al sitio de Urabá pocos días después”.

Gerardo Reichel-Dolmatoff (1912-1994), en el libro Datos histórico-culturales sobre las tribus de la antigua gobernación de Santa Marta, editado por el Banco de la República en 1951, refiere al respecto: “En el año 1510, Rodrigo Hernández de Colmenares, quien había armado dos carabelas en Sevilla, mandó a tierra sesenta hombres a la Bahía de Gaira, con ocasión de una nueva exploración de estas costas. Al desembarcar para buscar agua dulce, unos veinte indios atacaron y derrotaron a los españoles, matando a cuarenta y siete con flechas envenenadas, mientras que siete de ellos se salvaron en tierra y desaparecieron para siempre”.

Tampoco nunca se han honrado los caciques Cuchacique, cacique de Jeriboca, cerca de Bonda, que fue descuartizado amarrado a dos potros  cerreros, sus miembros exhibidos en estacas y su cabeza en una jaula; Xebo, gran guerrero de Bonda, que fue ahorcado. El doctor José Francisco Socarrás, eminente académico,  historiador y psiquiatra, cuando la ciudad se preparaba para celebrar los 450 años de fundada, escribió el 4 de junio de 1975 una crónica en El Tiempo, titulada “Un recuerdo para los indios”, donde narraba la sentencia del gobernador español Juan de Guiral que acusó de traición a 71 caciques y capitanes condenándolos a la horca. Decía textualmente el doctor Socarrás hace 33 años: “¿Cuándo erigirá Santa Marta un monumento a los caciques mártires? ¿Cierto que uno de los más altos picos de la Nevada debería consagrarse a su memoria?”.

Lamentablemente el monumento erigido en la carrera 1° de Santa Marta es para los Arhuacos, que nunca vivieron en esta parte de la Sierra, y que no fueron Taironas. Nos hemos olvidado de los ancestros; rechazamos todo lo que indique indígenas y no recordamos que quienes nos antecedieron demostraron mucha mayor hidalguía que todos nosotros, que somos sus sucesores.

 Francisco  Ospina Navia. Santa Marta.

 

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