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Los conquistadores españoles

A propósito del reciente nuevo aniversario del descubrimiento de América, me he puesto a pensar en la diferencia en cuanto a progreso se refiere de lo que colonizaron ingleses y holandeses y lo que colonizaron los españoles.

Manuel Drezner

17 de octubre de 2008 - 04:16 p. m.
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Mientras que los primeros se han situado entre las primeras potencias mundiales en economía y progreso, los países americanos colonizados por los españoles, aún no han logrado salir de la triste condición del tercer mundo. La pregunta es, ¿a qué se debe esa diferencia en avances de cada grupo de países? (BENITO TULENA, Bogotá).

Aunque la respuesta debería incluir muchas causas, hay una tan principal que borra las demás. Se trata simplemente de que los españoles venían por las riquezas americanas, para llevarlas de vuelta a España con ellos (aunque el pretexto de la conquista española era dizque traer la fe verdadera a los indígenas, aunque la forma como trataron de hacerlo fue exterminándolos) y en cambio los ingleses que venían a colonizar lo que hoy es América del Norte, buscaban un nuevo hogar en donde quedarse y progresar. Es claro que quienes buscan esto tratan de progresar y desarrollarse lo más posible, mientras que a los otros, mientras puedan explotar las riquezas, el progreso es lo de menos. Además el fanatismo de los Reyes Católicos y la repugnante inquisición logró acabar con la clase profesional y que trabajaba de España o sea que aquí sólo llegaron aventureros. Hay una frase muy elocuente que decía que mientras que los ingleses usaban el combustible para desarrollarse, los españoles usaban ese mismo combustible para quemar herejes.

Las cortesanas

Usted dice que no se explica por qué mientras que el apelativo de cortesano es para los miembros de una corte real y es muy honorífico, la cortesana es la mujer de mala reputación (de profesión horizontal, dice usted graciosamente). Pero la razón de esa distinción se debe precisamente al sexismo que mencionó. Una cortesana nunca ayudó en la corte ni tenía nobleza, sino que su oficio era precisamente servir los placeres de los cortesanos. (BERTA DE ARENAS, Bogotá).

La colaboradora da una explicación que parece obvia y, por tanto, lógica. Pero aunque eso explica por qué las cortesanas no tienen la mejor de las famas, la otra distinción que se mencionó, el de porque ser hombre público es meritorio y ser mujer pública está lejos de serlo, no es explicada y sigo esperando esa explicación.

manueldr@etb.net.co

Por Manuel Drezner

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