Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
El paso de los migrantes por los diversos países de la región y del mundo es una realidad que con el tiempo no va a disminuir, sino que aumentará. A las causas sociales, económicas y políticas que motivan actualmente estos flujos, como lo analizamos en el “Encuentro Internacional de Defensores del Pueblo, Migración y Refugio: Derechos en Riesgo” que acaba de culminar en nuestro país, se sumarán, entre otras, el cambio climático o la falta de terrenos para cultivar.
En un informe reciente del Banco Mundial se advirtió que si el deterioro climático seguía al ritmo que va, en el año 2050 se estima que 216 millones de personas podrían verse obligadas a desplazarse dentro de su país. De acuerdo con ese estudio, las movilizaciones comenzarán a aparecer hacia el año 2030 e irán intensificándose hasta llegar a su mayor cantidad hacia el año 2050, es decir, hablamos de una situación que comenzará en nueve años.
Por ello, es imperativo que desde ya se tomen acciones conjuntas entre los países y las entidades de cooperación internacional para que las migraciones se realicen de forma legal, ordenada y segura, y siempre con la observancia del respeto a los derechos humanos de las personas que ejercen su derecho universal de migrar.
En ese sentido, estamos seguros de que con el “Encuentro Internacional de Defensores del Pueblo” avanzamos en asumir compromisos y en articular acciones para que, en nuestras naciones, el paso de estos flujos sea mucho menos penoso y sin tropiezos para que las personas lleguen a sus puntos de destino.
Fruto del Encuentro, por ejemplo, es el llamado que las Defensorías hemos hecho a los Estados para que se observen los postulados del Pacto Internacional para una Migración Segura, Ordenada y Regular desde la base de la soberanía, la responsabilidad compartida con un énfasis en la mutualidad, incluyendo la cooperación internacional hacia mejores condiciones que minimicen los riesgos y favorezcan la movilidad e integración local con base en la persona y la dignidad humana.
Igualmente, fue el escenario para hacer el llamado a la comunidad internacional y a los sistemas internacionales y regionales de protección de los derechos humanos para reforzar la asistencia y el acompañamiento técnico, financiero y humano con el fin de atender esta problemática. Como lo dijimos en su momento: menos retórica y más acción y recursos de todo tipo para atender esta problemática.
Los 17 Defensores del mundo que nos reunimos en Cartagena declaramos nuestro compromiso férreo de hacer más fluido y fuerte el intercambio de información sobre las personas en movilidad humana que cruzan por nuestros países. Este será un impulso a la generación de acuerdos para formular y desarrollar acciones conjuntas como Instituciones Nacionales de Derechos Humanos que protejen los derechos de los migrantes y también de las comunidades de acogida.
Los Defensores concluimos que debemos entender la migración en forma diferente. Comprender que historias similares a las que muchos viven hoy las vivieron nuestros propios ancestros, permitiéndonos con su decisión estar en donde estamos. Esa es una de las tantas razones por las cuales afrontar nuevos caminos para buscar mejor calidad de vida, no debería ser visto por nadie como un delito, una causa de xenofobia o una razón para señalar al migrante considerando injustamente que es una persona sin derechos.
Tenemos el compromiso de replicar estos trabajos en nuestros países entendiendo que como Defensores del Pueblo no estamos solos. La historia nos dio la responsabilidad de unirnos para que la voz sea más fuerte y para eso se requieren acciones articuladas entre todos los países; no es asunto de uno u otro Estado.
De manera unilateral no se resuelve este fenómeno migratorio. Es necesaria una respuesta multilateral, regional, trasnacional. Es imperativo considerar la implementación de las políticas migratorias seguras y ordenadas, bajo los principios de solidaridad y humanidad, y garantizando el respeto del principio de igualdad y no discriminación.
En eso estamos comprometidos los Defensores y así lo hemos acordado y expresado en una declaración conjunta, en la cual refrendamos nuestra responsabilidad para trabajar, en función de nuestro mandato para la defensa de los derechos humanos, de manera conjunta y regional. ¡Enhorabuena por los migrantes!
* Defensor del Pueblo