En esta ocasión por causa de la creciente del río Magdalena, que ya amenaza con inundar la largamente inacabada Plaza de la Concepción. La errática intervención en la casa Vitola Alario, en la Calle Real del Medio, agrava la situación y se convierte en mal precedente. Uno y otro tema ponen en riesgo el centro histórico, patrimonio de los colombianos y también de la humanidad.
Observar si estas problemáticas tienen solución posible en la Resolución 2378 de noviembre de 2009, del Ministerio de Cultura, y de paso presentar algunos apuntes sobre el documento legal, es la mejor manera de concluir el debate iniciado el año anterior en torno al Plan de Mompox. Sorprende que las consideraciones iniciales del documento oficial retomen los criterios tenidos en cuenta para la declaratoria como Sitio del Patrimonio Mundial, quince años atrás, y no logren justificar la necesidad y oportunidad del Plan actual.
La resolución contiene innumerables equívocos técnicos, de los cuales apenas enunciaremos algunos. Las definiciones acerca de los tratamientos urbanísticos son confusas, cuando no erradas. La enunciación de la conservación contextual constituye un imperdonable regreso a las teorías de los años 70, que no valoran la arquitectura vernácula ni la cultura local. Esta categoría de conservación mezcla dos situaciones excluyentes entre sí: la arquitectura vernácula y los predios no edificados o lotes vacíos.
La explicación de los rasgos característicos de la singular arquitectura doméstica momposina pone de presente las debilidades del estudio de base. La mezcla de tipologías formales con tipologías funcionales no amerita la más mínima aclaración en la citada resolución. Las normas urbanísticas (de alturas, retrocesos e índices de ocupación y construcción) resultan inútiles por su generalidad y no parecen obedecer a un análisis riguroso de la morfología urbana del área protegida sino, más bien, a criterios abstractos tomados de los casos de otras ciudades. Las orientaciones para la obra nueva inserta en la ciudad antigua son igualmente generalizaciones inoperantes. Entre otras curiosidades, se sugiere hacer muros portantes de cal y arena, lo cual constituye un despropósito desde el punto de vista estructural. La argamasa —o mezcla de cal y arena— es apenas el elemento adherente de muros o machones soportantes.
Aparentemente el Plan no ha sido apropiado por la comunidad, pero sí ha causado una gran confusión sobre las normas que se deben aplicar. La intervención en la casa Vitola Alario para convertirla en hotel, desconociendo los valores del conjunto, puede desencadenar un proceso infortunado para Mompox. Éste se escuda en la muy difundida noción del centro histórico como espectáculo para ser presenciado por grupos de turistas y no como lugar de vida y trabajo.
La ministra Garcés heredó, del gobierno Uribe, unos cuantos problemas en el tema de los planes especiales de centros históricos. Sería deseable que ella misma promoviera la evaluación seria e independiente de los planes realizados hasta la fecha.