Muy necesaria y hecha con buen criterio la nota sobre Ituango (que no queda al oriente, en Antioquia. Es más al occidente y al centro norte).
Hace falta que el público reconozca toda la zona y conecte los hechos de las personas que provienen del Nudo de Paramillo: los campesinos que salen a Tarazá; la violencia en el sur de Córdoba, en Puerto Libertador; los taponamientos de vías, en Valdivia; los desplazados que salen a Yarumal y a Medellín; la situación de Ituango, además de lo que pueda pasar en Peque o en Dabeiba, todo está relacionado. Todo tiene que ver con unos cañones profundos que se desprenden del Paramillo, el del río Tarazá, el del Riosucio y el San Jorge; el de Antadó y el del Sinú.
Por lo demás, es urgente que todo el mundo sepa que la masacre del Aro es una, entre otras tantas. Que la gente está sufriendo mucho; que esta región es rica y su gente demasiado pobre. Que la ausencia de Estado es aterradora.
En cuanto a la represa, ésta era la que debían haber hecho y no la de Urrá, que dañó todos los sistemas hídricos y de pesca del Sinú. Pero hay que estar alerta para las dificultades que esta obra presenta. También que nos cumplan con la carretera que va por la orilla del Cauca y que debe unir a Santa Fe de Antioquia, a Liborina, Sabanalarga, con Puerto Valdivia.
Andrés Calle Noreña. Medellín.
Hoteles costosos en Cartagena
Suena a película de comedia, pero es en realidad una manera de estudiar hasta qué punto nuestra sociedad mafiosa rompe “récords” de todo tipo. Leí en la revista Gatopardo que el Hotel Le Meurice de París, un histórico lugar donde ha desfilado desde la realeza del siglo XIX hasta las estrellas del XX, acaba de ser remodelado.
Lo único destacado no es que su remodelación se haya hecho “de la mano” de una inspiración Daliniana, sino el precio promedio de sus habitaciones: 700 euros. Por otra parte, leí en la revista Semana, en sus confidenciales, que en Cartagena los precios de los hoteles están por las nubes, y nos dan una cifra: 1.000 dólares cuesta una habitación. Es sólo un pequeño indicador que no figura en las encuestas de consumo, o al menos yo nunca lo he visto: ¿cuánto paga usted en hotel?
En este caso, en Cartagena se ve muy clara no sólo la inflación de precios, sino el talante de muchos de sus clientes, que cuando no se hospedan en La Picota, en Cómbita, en el “Palacio de Nari” o en las “cárceles de Estados Unidos”, lo hacen en estas suites, más ostentosas que en París. Eso sí, si de comparar se trata, en la Ciudad Luz han dormido Oscar Wilde, Chaplin, Picasso, mientras que en La Heroica...
Mario Villamayor. Bogotá.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com