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¿Constituyente fascista?

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Cristina de la Torre
24 de febrero de 2026 - 05:05 a. m.
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“Ahora nuestro Pacto Histórico se ha fatigado y resuelve acudir al modelo del fascismo italiano, del franquismo español y de la constituyente estamentaria-criolla de Laureano Gómez”. La advertencia de Humberto de la Calle en su columna de El Espectador sacudió a amplios sectores de opinión. El remedio “anula al Congreso en favor de un soberano omnímodo”. Es un contragolpe de Estado, agregó, porque elimina todo valor representativo al voto de la oposición, anula el desacuerdo, mata el pluralismo y desmonta el principio liberal de representación política en cabeza del ciudadano. Se sabrá que receta del fascismo contra la democracia constitucional es el corporativismo dirigista del Estado autocrático bajo la égida del caudillo. Como otro recurso movilizador en campaña del progresismo, arrancó ya la recolección de firmas para convocar esta constituyente. Copia de la iniciativa sectaria, radical, que acaba de fracasar en Chile, responsable del descalabro electoral de la izquierda en favor del pinochetismo renacido en ese país.

Y, como si fuera novedad en la democracia plebiscitaria que danza sobre el sarcófago de los partidos, algún gesticulador sobreactuado presume de caudillo para quedarse en el poder. Sea de izquierda o de derecha. Convierte la legítima voluntad del pueblo y sus anhelos en pretexto para hacer reelegir a su persona (referendo de Uribe en 2002), o para hacer reelegir a la agrupación de su persona (Petro en 2026). Sí. Esta Asamblea tendría 71 delegados; 44 elegidos por voto universal y el resto entregado a “los pueblos” por el caudillo. El proyecto le da al presidente poderes para señalar los requisitos de los delegados, definir a cada grupo y su procedimiento interno para presentar listas. Todo un aparato al servicio del caudillo, dirá De la Calle. Salta a la vista su correlato, el ataque a los poderes Legislativo y Judicial, contrapeso al Ejecutivo moldeado en épica lucha de cuatro siglos para controlar los desvaríos y concupiscencias del gobernante. Y Petro asume: en manifestación del jueves llama delincuentes a los titulares del Congreso y de las Cortes: “si esto se llama democracia —dijo—, hay un constituyente y un constituido”.

El corporativismo que esta constituyente adoptaría organiza el Estado sobre grupos de interés profesional e identidades colectivas. Matiza la fórmula tradicional abalada por la Iglesia y que Uribe adopta, para diluir conflictos de clase y de ideas mediante asociación de contrarios en una sociedad orgánica, unívoca, indivisa, sin lucha social y política. A diferencia del expresidente, que ha propugnado una “economía cristiana, sin odio de clases”, acaso para dorar la píldora venenosa de su retardataria política laboral y la violencia de su Gobierno, Petro parece optar por el corporativismo dirigista del fascismo. Este coopta a corporaciones, gremios e identidades colectivas, las subordina y las trueca sin eufemismos en órganos del Estado autoritario. En 1939, presidió Mussolini en Roma la suplantación de la Cámara de Diputados por la Cámara de los Fascios y las Corporaciones, que se decía avanzada del derecho del pueblo italiano.

¿Se repetirá en Colombia aquella avanzada de “los pueblos” cooptados por una voluntad de hierro (candente)? ¿O, acaso, la reforma constitucional del Laureano franquista, para un Estado despótico con estamentos de poder entonces encarnados en los expresidentes y en el arzobispo de Bogotá como senadores vitalicios? ¿O el proyecto de constitución dictatorial que el mismísimo Simón Bolívar acariciara para la Gran Colombia? Y ¿qué dirá Iván Cepeda, candidato del movimiento que apadrina este proyecto de constituyente? ¿Qué versión suscribe el hombre epítome de la integridad democrática que informa su personalidad y sus luchas, ante este proyecto de constituyente? ¿Es el proyecto de Gustavo Petro suyo también?

Cristinadelatorre.com.co

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Lalo Parrarro(70277)Hace 7 minutos
Cuando se le vende el alma al diablo (al diablo del fascismo) resultan estos delirios, mezclados con mala fe, desinformación, manipulación, cinismo e inmoralidad.
Lucila Castro de Sanchez(60806)Hace 38 minutos
Quê les pasô a Uds,de la Calle y Cristina?No entendemos esas diatribas,que nunca le dirigieron a los vertdaderos causantes del mal,en Colombia ?
Mario Giraldo(196)Hace 1 hora
CONSTITUYENTE para devolverle independencia a las juntas del Banco de la Republica y de la CREG que deben regular el mercado financiero y energetico. Sin embargo, los miembros de esas juntas son todos exfuncionarios del sector financiero o energetico. El raton cuidando el queso. Gracias a BanRepublica ud paga 14% mas cada vez que usa su tarjeta de credito, que termina en el bolsillo de los bancos. Igual con la factura de energia!!!
Mario Giraldo(196)Hace 1 hora
Humberto es un despistador a favor de los grupos de poder. En estos tres años tanto presidencia como Congreso (ambos elegidos por voto popular) han discutido y aprobado agenda de reforma sin precedentes en 30 años!! Sin embargo todas murieron a manos de los magistrados de las cortes, que se auto eligen entre ellos y le deben el puesto a politicos como Gaviria o Vargas Ll. CONSTITUYENTE para devolverle independencia a las ramas del poder!!
Mario Giraldo(196)Hace 2 horas
No se distraiga! La constitución del 91 le entrego los servicios del estado a los grupos financieros para su propio beneficio. Hoy controlan la Salud, las pensiones, las carreteras, puertos y aeropuertos a 30 años, el espectro audiovisual, la generación y distribución eléctrica y el crédito bancario!!. A demás controlan a los entes que los deben regular como la CREG, BanRepublica o los que autorizan las reformas como la corte constitucional.
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