Caraduras, estas élites. Tuvieron que gritarlo la FAO y el DANE para que el establecimiento musitara una sílaba, exculpatoria, sobre el horror que significan sus revelaciones: por falta de plata, 15,5 millones de colombianos no comen lo necesario para sobrevivir en salud y 2,6 millones de ellos padecen hambre sin tregua. La costa Caribe, epicentro del despojo de la tierra campesina que concentró aún más la propiedad rural y agudizó la pobreza, lleva la peor parte: la mitad de sus pobladores tienen hambre. Como en los países menesterosos del Tercer Mundo, sucede en este, el segundo más desigual del continente. Al tiempo, tuvieron...
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