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La hora de la oposición

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Cristina de la Torre
30 de junio de 2026 - 05:05 a. m.
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El que gana gobierna, y el que pierde hace oposición. Principio medular de la democracia que en Colombia se presenta por primera vez como fractura entre fuerzas equivalentes, pero antagónicas. El bipartidismo liberal-conservador cede el paso a un nuevo eje que enfrenta a izquierda y derecha. Sabedor de su inclinación a resolver las diferencias políticas por la fuerza, el país contiene el aliento. Dos experiencias de oposición violenta, no democrática, pesan como bloques de fierro en la memoria colectiva: la del conservatismo a la Revolución en Marcha de López Pumarejo, que degeneró en la Violencia. Y la oposición armada de las guerrillas marxistas al Frente Nacional, magnificada por las élites para justificar su represión contra el movimiento social y contra la crítica. FARC, ELN y EPL se autoproclamaron fuerza única del cambio, estigmatizaron a la izquierda democrática y la derecha la sumó a la marea del enemigo interno. A todo simpatizante del socialismo se le colgó el inri de terrorista. Versión primera del “guerrillero vestido de civil” del uribismo. Acorralada entre dos fuegos, esta fuerza contestataria solo pudo empezar a respirar en 2016, con la finalización del conflicto armado que el Acuerdo de La Habana selló.

Por los poros del Pacto Histórico se filtra una disputa entre Cepeda y Petro por el liderazgo de la oposición en ese partido, y ésta parece depender menos de discrepancias de programa que del carácter de las figuras en liza. Algo irá de la defensa de las reformas logradas, de la desobediencia civil y del acuerdo nacional que el excandidato propone, a la estridencia provocadora de un Petro que, apenas cerradas las urnas, amenaza con “levantarme en armas legítimamente”. Desbordamiento parecido a sus excesos en estos años que saturaron al Centro político, 3’020.000 de cuyos integrantes votaron por Cepeda en segunda vuelta. Y que tal vez provocó la descabellada propuesta de un concejal de Medellín de bombardear los territorios donde Cepeda ganó. ¿Exabrupto? ¿Pelada de cobre de la ultra triunfante?

Sorprende la involución de esta nueva derecha a los motivos que provocaron la reacción de guerra civil contra la propuesta liberal de los años 30. Se trataba de aplastar la reforma agraria, la educación laica y la adaptación del Estado al papel social que la modernidad le adjudicaba. Esta fuerza retardataria promete hoy frenar la reforma agraria, reinstaurar la enseñanza religiosa obligatoria, regresar a la moral católica-evangélica y extremar el modelo neoliberal, con olvido de los derechos sociales. ¿Querrá aún destripar a quienes se opongan? ¿Con violencia selectiva, o con guerra civil?

A su turno, cabe preguntar qué tipo de oposición hará la izquierda, primera fuerza política contada en las urnas. ¿Pondrá el país al límite del riesgo tolerando el irresponsable lucimiento de un político que, a fuer de caudillo, juega con candela? O bien, ¿sabrá avanzar a un tiempo como resistencia al embate reaccionario y como propuesta alternativa fortalecida en un bloque de oposición que coligue a la izquierda con el Centro y con los demócratas que pululan en otras toldas? La investigadora Olga Lucía González deplora estos cuatro años de dogmatismo y corrupción y clama por una izquierda plural, propositiva y dialogante, capaz de la autocrítica y de consolidar alianzas sobre programas e ideas.

Este 21 de junio quedó en evidencia una fractura no sólo ideológica sino racial, regional, generacional, socioeconómica y de clase. El diálogo se impone. No da espera la reconstrucción del tejido social, del acuerdo fundamental que apalanca a la nación. Se trata de recomponer el acuerdo social para que el conflicto no implique la eliminación de nadie sino el acatamiento de todos a las reglas del juego consagradas. El conflicto expresa la diversidad en una sociedad plural. No se suprime, se tramita en democracia.

Cristinadelatorre.com.co

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Carlos Federico Uribe Aramburo(ar680)01 de julio de 2026 - 02:51 a. m.
Si algo sabe hacer con altura el progresismo es el ejercicio de la oposición, no con filibusterismo y mentiras como lo hizo la derecha estos 4 años
  • Dario(j1520)02 de julio de 2026 - 12:14 a. m.
    Esa posición es precisamente el problema, creer que siempre se tiene la razón sin autocrítica, una de las grandes causas de la derrota de Cepeda fue no reconocer los errores del gobierno y defender o callar ante las burradas de Petro
Francisco(28018)01 de julio de 2026 - 12:49 a. m.
Los acuerdos son entre dos, y ambos lados dialogan y están dispuesto a ceder. No veo ninguna intención del gobierno entrante en ceder un milímetro de su reaccionaria forma de ver el país, con el agravante de que tienen de su lado al Congreso, medios corporativos, Iglesias y altas Cortes. Pareciera que lo único que le queda a la izquierda es hacer la de Gandhi: resistencia pacífica.
humberto jaramillo(12832)30 de junio de 2026 - 11:13 p. m.
Apocalíptica su reflexión. La oportunidad que tiene la oposición es la de hacer una oposición democrática, reflexiva y justa. Es la única forma de constituirse en una oportunidad de poder en un futuro, no la oposición que se hace empeñándose, por activa y por pasiva en que el gobernante no pueda gobernar. Si el gobernante está haciendo algo que realmente favorece la convivencia, es algo con lo que la oposición debiera mostrar su acuerdo si es una oposición reflexiva y justa.
Carlos Rodríguez(jbw8b)30 de junio de 2026 - 07:53 p. m.
Mamertos anti Abelardo: Por no jugamos a "congelados" como el comisionado de paz Rueda y le entregamos el país a la delincuencia como lo hizo petro?
Lalo Parrarro(70277)30 de junio de 2026 - 07:27 p. m.
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