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La hora del cambio

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Cristina de la Torre
18 de mayo de 2021 - 03:00 a. m.
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Bajo la rabia que anida en esta sociedad de castas montada sobre la pobreza y la exclusión, desde las lágrimas por tantos y tantos muertos en las calles, florece acá y allá —en el abigarrado tejido que se llama el pueblo— disposición para enfrentar la adversidad concertando un nuevo pacto social. Pues el que rige, pervertido en el privilegio, en la violencia, en una democracia quebradiza, es causa de la debacle. Y hace agua. Díganlo, si no, esquirlas tomadas al azar de las granadas que este Gobierno ha lanzado contra las multitudes que protestan.

Detenida y abusada sexualmente por agentes del Esmad, una adolescente “se suicida” en Popayán. En Cali, paramilitares estrato diez disparan contra indígenas, cuadro inmortal de los ancestros que exalta el puño de hierro del encomendero sobre el nativo. El alcalde de Pereira cohonesta alianza de civiles con veleidosas empresas de seguridad privada: de ocho tiros muere Lucas Villa. Álvaro Uribe insta a la Fuerza Pública a disparar contra terroristas que pueden ser cualquier manifestante y acaricia la ilusión de volver a la guerra.

El nuevo pacto social principia por devolver al Estado su protagonismo, integrar los excluidos a la empresa reformista y rescatar las dinámicas de la paz. Proponen Humberto de la Calle y Sergio Jaramillo “convocar a todos los partidos y movimientos sociales, a todas las fuerzas vivas, a concertar un Gran Acuerdo Político Nacional encaminado a definir las reformas y ajustes institucionales necesarios para atender los retos que la paz demande”. La deliberación democrática tendría que aterrizar en el Congreso, su escenario natural, y traducirse en leyes. Hay que deliberar para reconciliar, señalan.

Para muchos, en el centro del acuerdo medran medidas de emergencia que empiezan y terminan en el eje del empleo. En la creación inmediata de puestos de trabajo desde el sector público y, a largo plazo, en una estrategia de pleno empleo que privilegie la economía real sobre la especulativa financiera. Otra medida urgente, de vida o muerte, la creación de una renta básica para seis millones de hogares que oscile entre $320.000 y $480.000 mensuales, financiada —como en todo país civilizado— con impuestos directos sobre la renta y el patrimonio de los más pudientes.

La crema de los profesores universitarios sugiere alternativas en política económica y social distintas de la reducción de impuestos a los ricos. En estas décadas, afirma, ha operado una redistribución regresiva del ingreso que castiga los salarios, premia las ganancias y concentra sin pausa la propiedad y la riqueza. Se suprimió la función del Estado como prestador de servicios públicos y garante de los derechos económicos y sociales que culminen en educación y salud universales. Para los académicos, la redistribución del ingreso no se logra con mayor “libertad económica”. Lo prueba la historia de los países desarrollados, donde el Estado fue el gran responsable del desarrollo afirmado en la industrialización y en el impuesto progresivo.

Diríase que un rediseño de la fiscalidad debería comenzar por derogar la reforma tributaria de 2019, que otorgó gabelas por $14 billones a los ricos, a las cuales ha renunciado ya la ANDI. Aconsejaría liquidar el adefesio de que los archimillonarios de Colombia paguen apenas entre 1 y 2 % de impuesto sobre la renta. Y actualizar el catastro para que también los terratenientes paguen impuestos a derechas.

Otros signos de la crisis que abraza al pacto social y político agudizada por el uribismo en el poder: sólo 9 % de los jóvenes confían en la Presidencia y 7 % en el Congreso (Cifras y Conceptos). En perspectiva electoral, por la derecha votaría el 5 %; por la izquierda, el 25 %; por el centro, 41 %. Llegó la hora del cambio. Si el pacto se adopta democráticamente, hallaría su refrendación en las urnas el año entrante.

Cristinadelatorre.com.co

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Jacqueline(10525)22 de mayo de 2021 - 05:14 p. m.
Necesitamos una unidad que convoque al cambio y transformar el Congreso. Ya hemos llegado a niveles de primitivismo por causa, entre otras, de los malos manejos de la administración y las decisiones nefastas que han menoscabado a la clase media y sobre todo, a los más vulnerables que suman el grueso de la población colombiana.
javier(96673)19 de mayo de 2021 - 02:33 a. m.
Sin más vueltas, Petro es el hombre. Pacto Histórico. ¡El pueblo soberano vencerá!
elias(80727)18 de mayo de 2021 - 11:55 p. m.
El centro termina en derechas...
Axel(95385)18 de mayo de 2021 - 08:12 p. m.
Felicitaciones.
luis(49812)18 de mayo de 2021 - 08:04 p. m.
El centro no es nada. El centro es el centro democrático, los verdes, Cambio radical, la U, Peñalosa y sus amigos, si eso van hacer mayoría no veo de que cambio habla señora
  • gustavo(6016)19 de mayo de 2021 - 02:09 a. m.
    El centro camina de gancho con la derecha.
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