Sin palabras quedaron las extremas. La inesperada cordialidad del encuentro Petro-Trump le hurtaba al petrismo militante su ímpetu antimperialista y, al uribismo, su bandera anticomunista: la cita se resolvió en pacto de acción conjunta contra cabezas del narcotráfico —estuvieran o no en diálogos de paz, se autoproclamaran o no políticos—, y a la ofensiva podría sumarse el gobierno de Caracas. Porque la transición en Venezuela supone estabilidad en la frontera, vale decir, combate a los grupos armados que en ella operan como narcoterroristas. Para Ricardo Arquez, la derecha colombiana se contradijo, pues su discurso contra el...
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