Ha prevalecido la impresión de que el Gobierno lo concede todo, y el Eln, nada. Más aún, en espacios como este se temió que el nuevo modelo de negociación con esa guerrilla condujera al cogobierno con una fuerza insurreccional en armas, pues tampoco parecía ella dispuesta a deponerlas. Pero ahora, en una de sus más acabadas exposiciones, destapa el presidente Petro el lado oscuro del Eln: esta no es la insurgencia que apuntaba a la derrota del Estado —declaró ante 85 comandantes de las Fuerzas Armadas—; hoy se contrae a pelearse con otros armados el territorio, en pos de la economía ilícita. Es esta la razón de ser del nuevo Eln,...
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