Publicidad

Policía politizada

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Cristina de la Torre
08 de junio de 2021 - 03:00 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Verduga de su pueblo, la Policía traiciona con ferocidad la misión de protegerlo que la democracia le dio; aunque uniformados hay dispuestos a honrar el encargo. Masa maleable en manos de partidos en el poder, más de una vez perdió la Policía su neutralidad de cuerpo civil destinado a la seguridad de la ciudadanía: desde los tiempos de los chulavitas se ha politizado para perseguir y hasta liquidar a la oposición; para sofocar a tiros la protesta social, en gesta sangrienta de un gobierno como este de Duque, cuya brutalidad hará historia en el continente. Pero no sólo se politizó. También se privatizó, a menudo como guardia pretoriana de hacendados y contrabandistas, de cofradías de negocios turbios, de “gentes de bien”. Además, oficiales habrían sido albaceas del paramilitarismo en crímenes de Estado, algunas de cuyas víctimas revela hoy Mancuso. Y miembros del Esmad acolitan a paras urbanos que disparan contra manifestantes.

La ambigüedad de sus fines, entre seguridad nacional y seguridad ciudadana, ha convertido a la Policía en virtual cuerpo paramilitar, en agente de represión política. Mutó ella de institución civil a aparato militar contra civiles. Y convirtió la solidaridad de cuerpo en encubrimiento del delito. Sobre la norma escrita —letra muerta— prevalece en la Policía el vetusto imaginario de Guerra Fría que educó a los uniformados en la religión del anticomunismo y trocó al manifestante en terrorista. En el enemigo interno, de probada rentabilidad electoral para la casta sin hígados que se vende como demócrata enfrentada al ruso comeniños. Pero las cosas han cambiado. Mientras no se replanteen en la Policía doctrina y organización, crecerá la grieta que ya la separa del pueblo ultrajado en la pobreza, en la exclusión, en la muerte que abate sus clamores en cualquier calle de Siloé, de Buga, de Facatativá.

Casi un siglo lleva la politización de la Policía. Pero fue en las dictaduras civiles de Ospina, Gómez y Urdaneta donde se configuró como política de Estado con el asesinato en masa de sus contradictores. Instrumentos, la Popol (Policía Política), el SIC (luego DAS) y los paramilitares de la época: chulavitas y pájaros, las águilas negras de la Violencia. Ospina sacrificó la imparcialidad de la Policía (y la del Ejército), destituyó a los agentes de filiación liberal, los reemplazó por conservadores y unificó a la Policía bajo el mando del Ministerio de Guerra.

Si durante el Frente Nacional proliferó la subordinación de comandos de policía a grupos locales de poder privado, en tiempos del narcotráfico y del conflicto armado se cotizaron muchos por lo más bajo: extendieron ahora su ala protectora sobre mafiosos y usurpadores de tierras, y tributaron con armas y logística al paramilitarismo. Ante el Tribunal de Medellín declaró Mancuso esta semana que entre paramilitares y la Policía, el Ejército y el DAS había “permanente comunicación” y de ellos recibían apoyo militar. Que las decisiones de matar, entre muchos otros, a Eduardo Umaña, Jaime Garzón y Jesús María Valle se tomaron por “pedidos que venían desde el Estado”.

Cobran vigencia renovada los principios de reforma a la Policía que Álvaro Camacho formuló como miembro de la Comisión que en 1993 se creó para ese efecto: a la Policía, cuerpo civil, compete la protección del ciudadano y la garantía de sus derechos, no la guerra, que es del fuero militar. No deberá pretextarse la alteración del orden público para convertirla en agente de represión política. Debe ella salir del Ministerio de Defensa, recibir sólida formación profesional y humanística, remuneración digna y vigilancia de los órganos de representación popular. La Policía se debe al ciudadano, no a grupos de interés ni a partidos políticos. Pregunta: ¿acepta la Policía ser mero adminículo de crueles imitadores de dictador?

Cristinadelatorre.com.co

Conoce más

Temas recomendados:

 

Alberto(3788)09 de junio de 2021 - 12:15 a. m.
Magnífica.
alvaro(20226)08 de junio de 2021 - 09:27 p. m.
Impactante frase: " Masa maleable en manos de partidos en el poder, mas de una vez perdió la policía su neutralidad de cuerpo civil destinado a la seguridad de la ciudadanía..." Por desfortuna así ha sido desde muchos años atrás. .....en manos de partidos en el poder..... lamentable.....
Carlos(33105)08 de junio de 2021 - 04:50 p. m.
Difícil la va a tener Petro si llega a la presidencia con un ejército y una policía corrupta y de extrema derecha
  • María(60274)08 de junio de 2021 - 08:47 p. m.
    Por eso Petro sirve.
Roberto(18501)08 de junio de 2021 - 04:38 p. m.
La respuesta q la pregunta que se hace al final de la columna, es un SÍ ROTUNDO, y lo seguira siendo mientras a sus filas lleguen individuos sin ninguna capacidad de analizar una orden, antes de ejecutarla.
Gilberto(54899)08 de junio de 2021 - 04:37 p. m.
- Mientras sigue el ASESINATO de jóvenes que luchan por una verdadera Patria donde quepamos toood@s sin odiosas mezquindades, algunos SEUDO/deportistas e indolentes PSEUDO/artistas les importa un soberano rábano la BRUTAL represión del gobierno en el Paro. Tal cual lo expresó una joven estudiante: ! Pa qué hijueputas fútbol comercial y espectáculos chimbos...¡¡¡ ! Que viva es el Paro Nal. ¡¡¡
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.