Bajo una divisa política que por años había ostentado sed de guerra, la derecha de este país negó en 2016 la paz. Con mentiras dignas de mentes enfermas, desplegó campaña envolvente de propaganda que anunciaba un cataclismo. Hoy acude a idéntico recurso para crear pánico ante el presidente que juzga dispuesto a destruir un sistema de salud que araña, según ella, el podio de excelencia en el mundo. Aunque mal atienda a sus usuarios, segregue al 30 % de la población y tolere el robo de la cuarta parte de sus fondos públicos por particulares embarcados en el negocio de la vida. Exprime aquella, hasta la última gota, el fantasma del...
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