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Santos: prueba ácida para el Ejército

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Cristina de la Torre
15 de junio de 2021 - 03:30 a. m.
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En muestra de pundonor que devuelve dignidad al Estado democrático, un expresidente de la República reconoce la responsabilidad del Ejército como institución en el genocidio de los llamados falsos positivos. Por vez primera se sindica del horror al arma mayor sin acudir al socorrido expediente de las manzanas podridas. Ante la Comisión de la Verdad pidió Juan Manuel Santos perdón, “desde lo más profundo de mi alma”, a las madres de los sacrificados en esta larga “cadena de crímenes horrendos”. Con 6.402 casos alcanzó la infamia su más alta cota en el Gobierno de Álvaro Uribe, cuyo ministro de Defensa fue Santos. Una práctica criminal del Ejército, dijo, por la cual se sentía él moralmente comprometido. Si bien hizo cuanto pudo para descubrirla y la cortó de un tajo, se permitió al principio largos meses de inacción frente a rumores de hechos que le resultaban inconcebibles. A principios de 2007 se toparía con los primeros casos, lo que condujo a la destitución de 30 altos oficiales (tres generales comprendidos), a instrucción perentoria de respeto al DIH —que la doctrina Damasco recogería después— y a la identificación de los comandantes asociados a los hechos.

Armado de copiosa documentación, manifestó Santos que “el pecado original fue la presión para producir bajas y todo lo que se tejió alrededor de la (llamada) doctrina Vietnam. Pero en honor a la verdad debo decir que el presidente Uribe no se opuso al cambio de esa nefasta doctrina que él mismo había estimulado. Nunca recibí una contraorden ni fui desautorizado”. Con todo, un obstáculo fue la negativa de Uribe a reconocer el conflicto y su apoyo a la política de incentivos por bajas. Se recordará que esta se plasmó en directiva del anterior ministro, Camilo Ospina, expedida en noviembre de 2005.

Venía Santos de recordar sus diferencias con Uribe sobre la manera de combatir a las Farc: el presidente buscaba su liquidación militar y el ministro debilitarlas con una derrota estratégica hasta forzarlas a negociar la paz. Como en efecto sucedió. Además, Uribe nunca reconoció el conflicto ni, por consiguiente, la justicia transicional que conducía a la reconciliación.

Con el empeño de Santos presidente en la paz y la participación de prestigiosos generales en las negociaciones de La Habana, otra atmósfera se respiró en el Ejército. Se consideró que “la paz es la victoria”. A poco cuajaría la doctrina Damasco, decantada por el coronel Pedro Javier Rojas como marco de la más ambiciosa reforma técnica y de doctrina en el Ejército: los derechos humanos guiarían ahora el conflicto armado, que no era ya, como quisiera la ortodoxia, guerra civil ni terrorismo. Ni al movimiento social se le tendría más por el enemigo interno. Pero el 28 de noviembre pasado, ordenó el comandante del Ejército desmontar la nueva doctrina y eliminar su nombre en “todas las instalaciones y documentos de la Fuerza”. Acaso nunca archivaron los manuales de los 60 que incluyen la promoción del paramilitarismo y la organización militar de civiles en autodefensas. Convivires ayer, hoy paramilitares urbanos que disparan contra el pueblo en las calles.

Para Jacqueline Castillo, líder de Madres de Falsos Positivos, “estos asesinatos fueron sistemáticos y generalizados bajo el ala criminal de un Gobierno que vendía ideas falsas de seguridad a cambio de beneficios por resultados macabros”. Santos da un paso trascendental en el camino de la verdad sobre una monstruosidad que no vieron las peores dictaduras del continente. Su verdad compromete al Estado y deja al Ejército expuesto al juicio de la opinión y de la historia; de la valentía para reconocer el holocausto provocado pende la recuperación de su prestigio. Y al expresidente Uribe le plantea tal vez el reto más obligante de su quehacer político. Proporcional a los ríos de sangre derramada.

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JAIME(42331)16 de junio de 2021 - 04:22 a. m.
el peor error y el daño mas grande que le hizo AUV a este pais tiene nombre propio, se llama JUAN MANUEL SANTOS
Alberto(3788)16 de junio de 2021 - 01:25 a. m.
Magnífica, de acuerdo. Santos no fue el único ministro, también lo fueron Ospina, la señora Ramírez y otro del que no recuerdo el nombre.
Pedro(86870)16 de junio de 2021 - 01:02 a. m.
lo de santos no son saltos de político como dicen por ahí. No está aspirando ninguno, ni tiene intereses políticos salvo los de un estadista que para este caso es que el proceso de negociación con los alzados en armas realmente se cumplan y no lo destruyan más los uribistas
  • María(60274)16 de junio de 2021 - 02:27 a. m.
    Pedro, si yo sé que vos tenés simpatía por él, pero no olvides que también quería privatizar la educación, es mejor que uribe, pero al final, más de lo mismo, el era el ministro de defensa cuando ocurrieron los falsos positivos y las falsas desmovilizaciones, no se te olvide. Se agradece que por lo menos diga lo siento, pero tampoco hace mucha diferencia. Algo es algo, peor es nada.
arturo(6208)15 de junio de 2021 - 11:57 p. m.
De acuerdo los q cometieron esos crímenes debe ir a la cárcel y los terroridtas de las farc q dejó libres el camarada santos q ? Cuñado van a pagar sus delitos más de 30.000 asesinatos de lesa humanidad ?
  • María(60274)16 de junio de 2021 - 02:24 a. m.
    uribe no pudo con las farc, se dedicó a asesinar jóvenes y hacerlos pasar como guerrilleros abatidos en combate, a hacer falsas desmovilizaciones y a asesinar campesinos para robarles sus tierras y las farc seguían creciendo, tanto es que para que hubiera un poco de paz, hubo que negociar con ellas. La gente afectada prefirió un acuerdo que seguir poniendo muertos. Échele la culpa a uribe.
María(60274)15 de junio de 2021 - 11:07 p. m.
Algo es algo, pero lo de santos también son saltos de político, pero algo es algo y más vale tarde que nunca.
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