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Faltan las mujeres

Cristina Nicholls Ocampo

19 de julio de 2023 - 09:05 p. m.

En días recientes, el gobierno anunció la instalación de una nueva mesa de conversaciones con el grupo armado denominado Estado Mayor Central de las FARC. A los pocos días de la emisión del comunicado, surgieron los nombres de los posibles negociadores que asumirán la tarea de intentar firmar la paz con este grupo alzado en armas. Más allá de la delicada filigrana que involucra una negociación de este tipo, llama la atención la insuficiente representación de las mujeres en las conversaciones sobre paz.

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Uno de los indudables avances del Acuerdo de Paz firmado con la antigua guerrilla de las FARC-EP fue la incorporación del enfoque de género como un elemento transversal a las conversaciones. La subcomisión de género de La Habana logró producir importantes insumos para el debate nacional e incluir más de 100 medidas diferenciales en el texto final, muchas de ellas surgieron de importantes ejercicios participativos que les permitieron a las organizaciones incidir en lo que finalmente fue firmado. Este fue y sigue siendo un logro importantísimo reconocido nacional y mundialmente. En los actuales diálogos, existen relevantes figuras femeninas como delegadas, sin embargo, la participación y la discusión de género aún está cruda. Todavía no se asoman los temas importantes que deberían hacer parte de negociaciones de este calado ni se asume a las mujeres como agentes indispensables en la construcción de este nuevo ciclo de paz.

En Colombia, más del 50 % de las víctimas son mujeres, asimismo, son las mujeres quienes representan más del 50 % de la población. Las afectaciones diferenciadas en el marco del conflicto, así como sus formas de conocimiento, organización y experticia deben ser parte fundamental de este nuevo intento por construir futuros no violentos. Este gobierno tiene como divisa la consecución de la paz. Es crucial que este país cierre las espirales de violencia que le han rodeado, y el gobierno lo entiende. Hay que saludar esta comprensión, pero también deben hacerse esfuerzos por entender que no hay paz completa sin las mujeres como protagonistas. La perpetuación de pactos entre varones solo logrará acuerdos fragmentados y carentes de la potencia suficiente para transformar la realidad del país. No es tarde para hacer lo propio. Ojalá el giro suceda pronto.

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