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Yulixa y todas

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Cristina Nicholls Ocampo
23 de mayo de 2026 - 06:07 p. m.
Yulixa Toloza desapareció el pasado 13 de mayo después de someterse a un procedimiento estético en el sur de Bogotá. Luego de seis días de búsqueda, su cuerpo fue encontrado a más de 100 kilómetros de la capital.
Yulixa Toloza desapareció el pasado 13 de mayo después de someterse a un procedimiento estético en el sur de Bogotá. Luego de seis días de búsqueda, su cuerpo fue encontrado a más de 100 kilómetros de la capital.
Foto: Jonathan Bejarano
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Tenía 52 años, era estilista, vivía en el sur de Bogotá y se llamaba Yulixa Toloza. Su último respiro ocurrió en una clínica de garaje que convirtió en negocio los arquetipos estéticos que nos impone el mundo a las mujeres. Sacaron su cuerpo, lo subieron a un carro y lo arrojaron en un municipio alejado de su hogar. Duró desaparecida varios días y en su búsqueda encontraron a cuatro asesinadas más. Y ese horror no alcanzó a conmovernos lo suficiente como para salir a la calle y al menos gritar.

Este país lleva toda su historia perfeccionando un esquema de atrocidades en contra de las mujeres, y en ese ejercicio permanente, asfixiante, hemos naturalizado lo impensable. Para afrontarlo hemos construido un ciclo casi litúrgico: el escándalo, la indignación coyuntural y luego el silencio. Yulixa es una. Yuliana es otra. Rosa Elvira una más. A las otras cuatro que aparecieron aún no les ponemos nombre ni rostro. Sabemos que existen centenares de las que no podremos despedirnos, a las que no les dedicaremos una oración, ni siquiera un mensaje frívolo en redes sociales. Es tal la resignación que no logramos ni siquiera articular una rabia arrasadora que detenga esto aunque sea un único día. Seguir funcionando debería acongojarnos más, ir al trabajo, tomarnos un trago, reírnos mientras en alguna parte hay una de las nuestras sufriendo.

Ante el volumen de la tragedia nos hemos entrenado para absorber el espanto; aún así, hay momentos en los que es preciso detenernos para verlo de frente. Hoy quiero hacer el ejercicio de pensar en Yulixa. Qué esperaba de ese día. Qué versión de sí misma quería obtener al regresar a casa. Cuáles fueron las presiones silenciosas que la empujaron a ponerse en manos de un sitio de este tipo. Pensaría en algo trivial o en algo importante antes de ingresar. Sintió miedo, angustia, dolor. Entenderla no como una cifra sino como una completitud que le fue arrebatada a su familia, a sus amigas, a sus clientas. A nosotras.

Aunque cueste, propongo un duelo verdadero. Por ella, por todas. Sin precipitarnos al siguiente paso, asumiendo el peso de la humanidad perdida y tal vez así dimensionando la magnitud de la tragedia. Un duelo que no busque consuelo rápido ni resolución ordenada. Que se permita la incomodidad, la aversión, algo distinto a la resignación. Tal vez surja de ahí al menos una negativa. La negativa colectiva a seguir asimilando esto como si fuera el orden natural de las cosas, como si desaparecer, ser encontradas al costado de una carretera, ser las cuatro sin nombre al margen de otra noticia, fuera el destino manifiesto de las mujeres en Colombia.

No quiero más liturgia del lamento. Quiero que alguien tenga vergüenza, rabia, ímpetu. Quiero yo misma tenerlas. Y quiero que nos duren más de tres días.

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Edgar Trujillo(22146)Hace 5 horas
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DIEGO ARMANDO CRUZ CORTES(25270)Hace 8 horas
En un mundo de libre expresión nadie impone arquetipos esteticos, cada uno elige que hacer con su cuerpo, por vanidad personal, por autoestima, por retrasar paso de los años, o por verse atractiva, etc. Es una decisión personal. Totalmente condenable el asesinato de Yulitxa a quien le pudieron haber salvado la vida, no olvidemos que la cabeza de esa organización es una mujer, su nombre MaFernanda, orquestó la desaparición del cuerpo, evadir las autoridades. Este es un tema que compete a todos.
Mcabanzo(97284)Hace 10 horas
Que tristeza tanta tragedia, pero esta sociedad machista lo perpetúa. Como ejemplo nuestro entrenador del equipo colombiano, convoca a un jugador maltratador que violenta a su esposa, que ha sido judicializado y sin embargo como si fuera cualquier “falta” como sino pasara nada … Esos son ejemplos concretos que les importa un bledo a nuestros machos
Dionisio(cvtsc)Hace 11 horas
Columna floja, Dra Nicholls: el enfoque de género, cuando los 7.800 falsos positivos son hombres., ¿en dónde nos deja? ¿La esclavitud de los cánones de belleza? Vamos mal en empoderamiento femenino. La indignación la compartimos todos. Con su columna sí puede hacer seguimiento de cómo la Alcaldía permite que operen estos centros ilegales. Como bien dice, más acción y menos quejadera.
Eduardo Sáenz Rovner(7668)Hace 12 horas
"Este país lleva toda su historia perfeccionando un esquema de atrocidades" contra todos sus habitantes, no solamente sus mujeres, niños, mayores, etc. Darío Echandía tenía toda la razón.
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