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“Delirio” y veto

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Cristina Carrizosa Calle
18 de diciembre de 2025 - 05:05 a. m.
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Los festivales culturales existen, ante todo, como espacios de encuentro en los que ideas, lenguajes y experiencias —tan distintos como disímiles son sus participantes— se ponen sobre una gran mesa que no es otra cosa que un convite para el diálogo. La no coincidencia debe ser, por tanto, la garantía esencial de un espacio cultural: aquello que lo diferencia de un mitin político o de una asamblea gremial y que, en una sociedad democrática, cumple la función de ampliar la conversación, exponer los desacuerdos y sostener la pluralidad que parte de posturas filosóficas, políticas e ideológicas distintas.

La política y la cultura se retroalimentan, se entrelazan y se interpelan porque la primera organiza el poder y la segunda interroga su sentido. Si la cultura se repliega ante la política, renuncia al debate ético y se encierra en lo estético. De ahí el debate que abrió en días pasados la escritora Laura Restrepo al declinar su participación en el Hay Festival por la presencia de María Corina Machado, figura central en la lucha por la recuperación de la democracia en Venezuela y nobel de Paz. No se trata de cuestionar su derecho a decidir con quién comparte o no un escenario o si en el pasado no mostró contundencia ética frente a otros sistemas autoritarios, sino de interrogar el sentido político de ese gesto.

Restrepo ha explicado su decisión señalando declaraciones atribuidas a Machado en las que habría avalado una eventual intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. A ello, sus defensores responden que tales afirmaciones deben leerse en el contexto de una dirigente que enfrenta una dictadura de la que ha sido víctima directa y que se ha referido a la necesidad de presión internacional, no a una invasión armada tradicional.

La idea de una invasión extranjera en América Latina despierta, con razón, rechazos profundos. Pero aquí la cuestión es otra: Machado no es una promotora del intervencionismo ni una dirigente cualquiera en medio de una batalla ideológica, sino un símbolo de la resistencia pacífica al régimen de Maduro; víctima moral, intelectual y física de una dictadura que se sostiene en la represión, se roba las elecciones, persigue a sus opositores y empujó a millones de venezolanos al exilio. Vetarla en un espacio cultural no debilita el intervencionismo y, en cambio, acalla las voces de los casi tres millones de venezolanos que han buscado vida y refugio en nuestro país.

El gesto contrasta con el de otros intelectuales que han entendido el disenso como parte de su oficio. Mario Vargas Llosa participó en festivales como el Hay compartiendo escenarios con pensadores de izquierda que fueron sus contradictores durante décadas. Así mismo, figuras como Salman Rushdie o Fernando Savater han defendido los festivales de ideas como espacios donde el desacuerdo no se cancela.

Un intelectual hace del pensamiento crítico su oficio público. Si renuncia a la palabra compartida, deja de serlo. Tal vez uno de los signos más preocupantes de nuestro tiempo sea la facilidad con la que se abandona la conversación. El gesto de Laura Restrepo y de quienes la secundan termina pareciéndose al de esa derecha dura colombiana que pretende que la clase empresarial le niegue la palabra al candidato de la izquierda.

Cristina Carrizosa Calle

Por Cristina Carrizosa Calle

Abogada egresada de la Universidad de los Andes, con experiencia de más 25 años como consultora y asesora tanto en el sector público como en el privado. Fue asesora de la Presidencia de la República, diplomática y directora de organizaciones que emprenden proyectos de alto impacto social. Columnista y panelista radial
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DIEGO ARMANDO CRUZ CORTES(25270)21 de diciembre de 2025 - 02:37 a. m.
Lástima desaprovechar espacios de pensamiento como el del Hay Festival para expresar las ideas de los grandes referentes de la intelectualidad y, sobre todo, desaprovechar la oportunidad de dar un mensaje de tolerancia y empatía frente al que piensa distinto. Esas divisiones politicas enquistadas que se posan sobre los artistas en nada contribuyen a construir desde el dialogo. Deshonroso e infantil acto de soberbia.
Lalo Parrarro(70277)19 de diciembre de 2025 - 11:32 p. m.
Atribuirle a Machado la calidad de intelectual a la altura de un gran novelista o un gran pensador es delirante. Machado apoya la intervención de E. U. en su propio pais, como lo registran multitud de medios en el mundo. Negar esto es de mala fe. Una persona decente no debate con una apátrida, que además ha apoyado a los genocidas sionistas, como también se sabe. La derecha ya no puede ocultar sus vergüenzas.
  • MARIO BERRIO(jbw8b)25 de diciembre de 2025 - 03:01 p. m.
    Lalis, me sacaste una sonrisa con la menesterosa calidad de tu argumentación. Te aconsejo que leas y saques de tu mínimo cerebro los parásitos mentales que lo infestan
MARIO BERRIO(jbw8b)19 de diciembre de 2025 - 01:31 p. m.
La participación de una escritora de quinta no afecta un prestigioso festival como el Hay. Por el contrario una petribestia de escaso mérito como Laura Restrepo daña su prestigio y buen nombre.
Pedro Juan Aristizábal Hoyos(86870)19 de diciembre de 2025 - 10:41 a. m.
Columna equivocada. La dignidad y coherencia que muestra la gran escritora Laura Restrepo, es precisamente lo que denomina Kant: "Ser consecuente consigo mismo" ni el fascismo, ni el uribismo, ni la dictadura Venezolana, ni los vendepatrias caben en pais con principios progresistas y sus intelectuales que los representan
CARLOS BARRGAN(lcggj)19 de diciembre de 2025 - 03:13 a. m.
Dejen que, doña CORINA, hable lo que se le de la gana en el Hay Festival. Dejen que las personas que así lo deseen, escuchen con atención o lean entre líneas sus planteamientos, para que, a través de un exhaustivo análisis crítico, cada quien extraiga sus propias conclusiones. Apoyar la intervención militar de una potencia extranjera en su propio país y negar el genocidio palestino, no son cosas fáciles de defender para sacar réditos políticos ni aquí ni allá.
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