Publicidad

Negocio maduro

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Cristina Carrizosa Calle
23 de noviembre de 2023 - 02:05 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

“La paz mundial no puede salvaguardarse sin los esfuerzos creativos de los hombres libres, que confían en las instituciones libres”, declaraba Robert Schuman, ministro de relaciones exteriores de Francia cuando se fundaba la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA) en 1950. Este hito, unido a tantos otros tratados, dieron cuerpo a lo que hoy conocemos como la Unión Europea, que ha venido evolucionando, no solo en la conformación de un mercado único y sin barreras comerciales, sino en sus políticas monetarias, de competencia, justicia penal, de inmigración, derechos fundamentales, política exterior y seguridad de los Estados miembros, entre otros.

En su reciente visita a Venezuela, el presidente Petro anunció junto con su amigo, el dictador Maduro, su intención de iniciar vínculos comerciales entre Ecopetrol y PDVSA para la explotación de campos de gas y de petróleo en Venezuela y para, como intentó explicarlo, resguardar la seguridad energética en ambos países en el tránsito hacia economías descarbonizadas. Incluso manifestó: “Así nació la Unión Europea”, frase que muestra los delirios de liderazgo galáctico del señor presidente. ¿De verdad eso se parece a la visión europea de integración?

El anuncio resulta una contradicción con la narrativa de Petro sobre la necesidad de marchitar la industria petrolífera por ser “un veneno solo comparable con la cocaína”. ¿Qué hizo cambiar de idea a Petro? ¿Acaso sí existen “tierras bolivarianas” en las que pueda este sector desarrollarse? ¿Qué impide que esa integración tenga como base a Colombia en donde sí contamos con un régimen de regalías y el petróleo es la industria que genera más empleo y compra de bienes y servicios locales?

Todo produce preocupación: no sabemos qué tan importantes serían estas inversiones para la seguridad energética en el país y tampoco tenemos la certeza de que estas fluyan en un régimen que no garantiza estabilidad, sin contar los años que toman estos proyectos en dar resultado. Adicionalmente, PDVSA, la joya de la corona de Venezuela por décadas, hoy está convertida en un circón barato manejado por integrantes de listas negras por lavado de activos y similares.

Pero además del mal negocio con el mal vecino, me preocupa el mensaje a la comunidad internacional que va más allá de una política energética. La idea prueba que, lo que en su momento consideramos salidas en falso de la exministra Irene Vélez, era un negocio ya madurado, quién sabe cómo y por qué, entre los dos mandatarios que se muestran “panas”. La iniciativa favorece al dictador y empobrece a Colombia, muestra afinidad ideológica al régimen de Maduro y genera una dependencia hacia quien es repudiado por buena parte del mundo.

Todo genera suspicacias. Es urgente activar las alarmas institucionales por lo que pueda haber en el fondo de esta iniciativa. Se puede llegar a acuerdos de convivencia con un vecino ruidoso, corrupto y de mal gusto, pero no hacer negocios, ni armar fiestas con él, porque el resto del vecindario terminaría viéndonos parecidos.

No, la Unión Europea no fue concebida para negocios entre sus miembros y Petro no se parece a Vincent Auriol, ni Maduro a Konrad Adenauer, ni Álvaro Leyva a Robert Schuman.

Cristina Carrizosa Calle

Por Cristina Carrizosa Calle

Abogada egresada de la Universidad de los Andes, con experiencia de más 25 años como consultora y asesora tanto en el sector público como en el privado. Fue asesora de la Presidencia de la República, diplomática y directora de organizaciones que emprenden proyectos de alto impacto social. Columnista y panelista radial
Conoce más

 

Mario(16018)24 de noviembre de 2023 - 12:56 a. m.
Excelente columna. Espere, eso sí, palo de los petroñeros.
jairo(20827)23 de noviembre de 2023 - 10:37 p. m.
Señora, está en su derecho de ser de derecha, pero la oposición debe ser con razones y no con emociones. Juan Carlos Echeverri y otros expertos sobre petróleo no piensan lo que usted dice; es más, aseguran que varios Estados y empresas están detrás de la "gallina de los huevos de oro (negro)" : el de Venezuela. Será que la multinacional Chevron está en grave peligro por los negocios que está haciendo con Maduro?
jairo(20827)23 de noviembre de 2023 - 10:27 p. m.
Señora, está es su derecho de ser de derecha y oponerse a toda iniciativa del gobierno actual, pero sí debería indagar qué piensan expertos en petróleo como Juan Carlos Echeverri sobre está eventualidad de alianza Ecopetrol - PDVESA. También por qué Chevron realiza negocios con Venezuela. Oposición con argumentos y no con emociones. Y aunque no lo crea, el Pacto de Roma sobre el carbón, base de lo que hoy es UE sí era de negocios y no asuntos filantrópicos.
Daniel(41805)23 de noviembre de 2023 - 10:22 p. m.
El negocio podría brindar un montón de recursos por explotar para Ecopetrol y Colombia, aunque claramente Venezuela no es un socio confiable. En todo caso, es muy prematuro y sesgado juzgar un negocio que nadie sabe aún en qué consiste.
fredys(9j2g1)23 de noviembre de 2023 - 10:14 p. m.
La derecha retrograda que representa Cristina Carrizosa, con los únicos paises que esta de acuerdo en que se debe tener relaciones comerciales sin limitaciones ni condiciones, es con el eje del mal, en cabeza de eeuu y su ala neoliberal. En ese aspecto, Colombia ha tenido relaciones con paises violadores de derechos humanos, los cuales, ellos, consideraban democráticos. Hoy, Colombia tiene que poner los ojos en paises como Venezuela, hasta donde los gringos, buscan buen entendimiento
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.