Publicidad

Cartagena y el Partido Liberal

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Cristo García Tapia
13 de junio de 2013 - 11:00 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

De la disciplina para perros impuesta por el Partido Conservador, algo queda. Y, también, de las sanciones con excomunión incluida de monseñor Builes. Pero en el Partido Liberal.

Sí, en la colectividad pregonera de la diversidad de matices, la libertad de opinión, culto y pensamiento; en el partido del pueblo irredento; en el colectivo transformador de Gaitán, López Pumarejo y Lleras Camargo. 

Sí. En el Liberalismo de las grandes figuras, tribunos y estadistas,  cuya grandeza corría pareja con la de la nación. Y con los del procomún, sus intereses.

De ninguna manera, en este Partido Liberal de pequeñas figuras en trance mediático para granjearse apoyos hacia destinos más altos. De las poquedades ideológicas, doctrinarias, programáticas, que lo representan y  arrogan entredichas potestades.

Entre las más chocantes, la de amenazar con sanciones a los liberales que no voten por el candidato conservador a la alcaldía de Cartagena, bajo el pretexto de que será una ganancia para el Partido Liberal hacerlo, cuando todos sabemos  que así no ocurrirá por el origen y militancia azul del agraciado por Simón Gaviria, flamante Director del Partido Liberal.

¡Qué ingenuidad!

Y que sepa Simón, el imberbe en trashumancia descarrilada hacia el conservatismo, que los liberales cartageneros no  van a hacer caso de su amenaza de sancionarlos porque no voten por Dionisio Vélez. Ni van a atender  su espuria advertencia dizque porque “no hay espacio para ningún tipo de indisciplina en nuestra colectividad”. 

Que se olvide de eso y de la pueril cantaleta de “no permitir que se vendan las ideas del liberalismo a cambio de nada”, cuando quien acabó por fiar las ideas liberales a cambio de un hipotético triunfo del candidato conservador ha sido el propio director del Partido, al comprometer los votos liberales a punta de amenazas y de sanciones dignas del método godo de la disciplina para perros instituido por Laureano.

Cuanto tienen los liberales cartageneros que hacer, es notificarle de manera perentoria al candidato avalado por Gaviria que no cuente con sus votos porque el anatema lanzado por este no los asusta ni doblega en su convicción de liberales. Y menos, comprometerlos en la compraventa de la alcaldía de Cartagena.

Si votar por un candidato conservador es el aporte que el Partido Liberal  le quiere hacer a Cartagena, porque “en general hay una preocupación por el estado de la ciudad, el que está viviendo actualmente”,  cuanto es dable pensar es que Cartagena merece más de sus mayorías liberales que las de ser obligadas a votar por un candidato conservador.

Y eso lo tienen bien claro las y los liberales de Cartagena, cuyo voto puede y debe resultar decisivo para comenzar a torcerle el cuello a las sociedades mercantiles conformadas para perpetrar asaltos a las arcas públicas de su heroica ciudad.

*Poeta

elversioniista@yahoo.es

@CristoGarciaTap

 

Conoce más

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.