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¿Catolicismo inquisidor?

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Cristo García Tapia
21 de agosto de 2013 - 10:00 p. m.
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“El Ciclo Rosa se cerró por presión del sector católico”, padre Carlos Novoa, Editorial de EL ESPECTADOR, Agosto 15 de 2013.

En tanto la suprema jerarquía del catolicismo en Colombia no desautorice las practicas y predicas inquisitoriales de Voto Católico, hay que hablar de catolicismo inquisidor. Y señalarlo como difusor de la intolerancia, el fundamentalismo religioso y la promoción de doctrinas anticonstitucionales del carácter laico del Estado colombiano.

Grave resulta que una organización religiosa se arrogue la potestad de publicar “listas negras” de personas, organizaciones políticas partidistas, artísticas, académicas, científicas, de la sociedad civil, entre otras, para descalificarlas en el ejercicio de sus derechos y en la difusión y practica de los mismos, porque “han trabajado o influido en la política a favor de una agenda en contra de las enseñanzas de la Iglesia”.

Más grave y perturbador resulta ese desafuero, si el componente de esa acción indigna es la religiosidad y la fe, una mezcla que en sociedades precarias y propensas al influjo de aquellas, deriva en fundamentalismos de los que se sabe su comienzo pero nunca su final y las desdichas que trae.

Que Voto Católico sea solo la mística y caritativa organización de “jóvenes laicos y profesionales comprometidos con la Iglesia” que aparentan, lo desmienten las acciones de linchamiento ideológico, político, científico, académico y artístico, entre otras, que promueven sus adeptos para salvaguardar la fe de los católicos colombianos, amenazada, según ellos, por los políticos abortistas y las comunidades LGBTI.

Es eso y más, según se desprende de sus postulados. Y responde a intereses más terrenales y menos celestiales y de salvación de almas en gestación. Y vas más allá. O, mejor, viene de más acá del más allá. 

Es una multinacional empaquetada en presentaciones religiosas, cuya casa principal es el conservadurismo internacional agenciado por el Tea Party. 

En Colombia, por el Partido Conservador, con poder, mando y vocería “excremental” en el Congreso Nacional y en la más alta nomenklatura de la institucionalidad.

A riesgo de acertar, podríamos decir que Voto Católico es el brazo religioso del conservadurismo político que se vale de la fe del pueblo, “intonso y asnal”, para promover su filosofía y postulados doctrinarios contrarios a la ciencia, el arte, la democracia, la libertad de cultos, la ideología de género y  derechos sexuales y reproductivos de los colombianos y colombianas de todas clases y credos.

Si la misión de tal organización no es política y sus pregoneros solo procuran la salvación de las almas en gestación y no la instauración, o restauración, de un poder político de corte teológico, ¿por qué su “lista negra la encabezan el Partido Liberal, el Polo Democrático Alternativo, el Partido Verde y Progresistas?

¿Por qué DeJusticia, Colectivo de Abogados Alvear Restrepo, Profamilia, Ciclo Rosa, Comunidad LGBTI?

Así las cosas, quién sabe si no sea la fe la que mueva montañas. Y sí, la ideología del poder la que mueve la fe y la religiosidad colectivas y construye imaginarios metafísicos sobre los cuales erige poder político y regenta instituciones de carácter teocrático.

Y si no, ¿por qué en Colombia buena parte de sus instituciones están en la onda de las camándulas y la fe?

*Poeta

elversionista@yahoo.es

@CristoGarciaTap

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