Más acá de la creación de un Ministerio de Industrias, es a un nuevo modelo industrial al cual debe apostar Bruce Mac Master, recientemente escogido presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia.
No significa tal, descartar que el ancla del modelo sea una cartera encargada de institucionalizar y operar las políticas que, en ausencia del Estado, corresponda proponer y promover al gremio de los industriales colombianos.
Y es que, la verdad sea desvelada, en materia de industrialización, industria, apertura, competitividad e innovación industrial en su conjunto, poco es lo que se puede registrar en la historia económica reciente, o coyuntura si así quiere llamarse, del aparato productivo nacional.
Más aun, un buen número de nuestros industriales se volvieron comerciantes e importadores de bienes acabados. O están en proceso de “reconversión” y derivando hacia renglones y áreas de la producción que impliquen menos riesgos y mayor productividad para seguir vigentes en el juego económico de la oferta, demanda, empleo y consumo.
Desde luego, con grave peligro para la estabilidad de la economía, el aparato productivo y las políticas de crecimiento, inclusión, desarrollo y calidad de vida, proyectadas por Estado y Gobierno para la sociedad en general.
En tanto no se avance en la formulación y consolidación de un modelo que asuma la industria nacional como área estratégica y de primera magnitud en el ámbito de sus prioridades y responsabilidades, no va a ser posible dar el salto a la modernidad como nación. Ni encontrar la ruta “para que la industria recupere su papel y peso dentro de la economía”
Y menos para que, en siendo Colombia el tercer mercado más grande de América Latina, “seamos nosotros mismos los que lo podamos proveer”.
Desde luego, no es eso como soplar y hacer botellas; hay que crear y ensamblar la maquina y los engranajes que hagan rodar un nuevo aparato industrial más dinámico y libre de la herrumbre y el orín en el que se ha mantenido durante décadas, en cuyo diseño participen en equipo e integrados visionarios del crecimiento económico y la productividad, pero igual promotores del desarrollo humano y social de sus compatriotas.
Eso, y acaso un poco más, es cuanto aguarda por Bruce Mac Master como presidente del más influyente centro de poder en Colombia, la ANDI, en una coyuntura en la cual tendrá que combinar, como en política las de lucha, diversas variables para dar con el ideal de industrialización que le permita al país alternar y competir en el mercado local y global.
Si a ello se aplica como lo ha dejado entrever, no tardará el alumbramiento. Y, consecuentemente, nuevas dinámicas económicas de benéfico impacto social.
*Poeta
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