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De La Guajira hasta Córdoba, pasando por Cesar, Magdalena, Atlántico, Bolívar y Sucre, corresponde a ELECTRICARIBE la operación monopólica de la distribución y comercialización de energía eléctrica.
Y siempre, la suspensión del servicio sin motivos ni razones que los usuarios puedan validar como normales por aspectos técnicos o por “impostergables”.
Día tras día, Electricaribe suspende, aduciendo mantenimiento de redes, reemplazo de transformadores, que no es tal, el servicio que está obligada, contractual y legalmente, a prestar de forma continua, eficiente e ininterrumpida, a sus más de dos millones de clientes en la Costa Caribe.
Para ese abuso continuo y cada vez más prolongado y permanente, cuenta con un aliado estratégico: el “aguante” de las gentes de este litoral y la indiferencia de las superintendencias, órganos de control y demás instancias que tienen que ver con el sector eléctrico, la calidad del servicio que presta, la jamás llevada a cabo renovación de redes y equipos y las exageradas tarifas que impone a su arbitrio a clientes y consumidores.
Que, al igual que en el trabajador de salario mínimo de las barriadas populares, recaen en el comerciante de grandes superficies, supermercados, centros comerciales, tiendas y bazares de cualquiera de las capitales de la Costa, como en el industrial establecido en los corredores portuarios de Mamonal, Barranquilla y Santa Marta. Nadie escapa de este cerco de expoliación.
Cuanto denota la pasividad de los costeños, es que solo a pocos perturba esta situación que debería convocarnos a todos por una solución radical para que cese el abuso del cual somos víctimas por parte de esta empresa, obligada por ley a responder por un servicio esencial para el desarrollo y calidad de vida de los habitantes de este territorio.
Entre tanto, sería pertinente saber cuál es el porcentaje, de los billones de pesos que como ingresos por la comercialización de electricidad obtiene Electricaribe, destinado al mejoramiento del servicio en la zona que sobreexplota.
Y si, de los 25 mil kilómetros de redes de alta y media tensión recibidos gratuitamente de las empresas que conformaban el sistema eléctrico regional de naturaleza pública, cuantos han sido reemplazados o mejorados para garantizar la calidad y oportuna prestación del servicio.
Además, si la subestación de 4MVA construida en Astrea, Cesar, con dineros del Estado, configura un subsidio en especie para Electricaribe y así ayudarle a redondear sus utilidades. Que no a mejorar el servicio.
Ni a beneficiar a los usuarios de aquellas y otras zonas especiales, pues por cada uno el Estado le reconoce una elevada tasa por kwh.
Y todo, a cambio de la mala calidad en el servicio de distribución y comercialización de electricidad que presta a dos millones y pico de clientes en la Costa Caribe.
Ahora que los gobernadores de los departamentos y alcaldes de las ciudades capitales de la Región Caribe han dado un paso al frente en la defensa de las victimas de Electricaribe, es de esperar que la solución por la cual claman sus coterráneos sobrevenga de manera perentoria.
¡Ya basta!
Poeta
@CristoGarciaTap
