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La juguetería

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D. Buenavida
02 de mayo de 2009 - 05:09 a. m.
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Más que un restaurante, es un bonito sitio para festejar cumpleaños de compañeros de trabajo. Así lo sugiere la decoración con caballitos de carruseles, trenes eléctricos, muñecos, sombreritos de piñata y los dos salones para eventos adicionales al salón comedor principal. Está situado en La Macarena, en la cuarta con 28. La primera impresión es de un sitio acogedor, bueno para fiestas, pero la gente de esta columna va a los sitios en la búsqueda del buen comer.

Para llegar al “grano” en la Juguetería hay que soportar una pésima atención. Las meseras y la anfitriona tratan de ser amables, pero, primero, no son suficientes, y segundo, están pésimamente entrenadas y no conocen lo que sirven.

La cocina gira alrededor de una parrilla. Todos los platos fuertes son a la parrilla. Ofrecen quince platos entre carne de res, cerdo, pollo y pescado, con precios entre $23.900 y $27.900. Hay nueve entradas entre $7.900 y $13.900. Cuatro sopas entre $7.900 y $9.700 y siete postres entre $7.100 y $7.500. Todos los platos tienen nombres de juguetes y personajes de los cuentos infantiles. (Y a mí que me enseñaron que no se jugaba con la comida). Las entradas son como para bar, o sea, para acompañar trago. Pedimos “Duendecillos”, que son champiñones al ajillo salteados en mantequilla con vino blanco y perejil con cebolla y cilantro. Nada nuevo, nada especial. El pan de centeno que lo acompañaba estaba viejo. También pedimos “Matachos”, que traducido al lenguaje culinario quiere decir cinco empanadas argentinas. Hechas con harina de fríjoles, carne, cebolla picada y con un ají de maní. Tanto las empanadas fritas como el ají estaban sabrosos, pero no sobresalientes. Media hora después de habernos comido las entradas llegaron los platos fuertes. Uno de estos fue “Cerdito valiente”, o sea lomo de cerdo a la parrilla, que estaba duro y seco. El lomo de cerdo tiene dificultades para hacerlo a la parrilla, pues aunque no lo crea es una carne muy magra, razón por la cual los franceses lo lardean. La salsa era una reducción de vino tino y vinagre balsámico con arándanos y ciruelas que estaba muy sabrosa, lástima la sobrecocción del cerdo. “Muñeco de trapo” corresponde a un lomo de res ahumado al trapo. Lo pedimos medio y llegó tres cuartos, mala cosa cuando estamos hablando de lomo. No tenía nada que ver con el rico lomo al trapo asado en una hoguera de leña que hacían en sus reuniones los jóvenes bogotanos. La técnica culinaria para hacer el lomo ahumado en la Juguetería consiste en hacerlo a la plancha y luego envolverlo en un trapo mojado con “humo líquido” (un producto muy usado como sustituto del proceso de ahumado a la leña), el resultado es desastroso. Al quitarle el trapo nos llega el fuerte olor del inconfundible “humo líquido” y luego el sabor amargo que éste tiene cuando no se ha usado con medida. Las carnes venían con calabacines y pimentones muy bien hechos. Las papas asadas con crema agria estaban bien. Como postre pedimos “Pie de manzana” con el infaltable “helado de vainilla”, tan común en el mercado. El “pie” estaba bien hecho y rico.

La juguetería es un sitio para festejar cumpleaños de adultos con bombas, sombreritos y serpentinas, pero no es el sitio para disfrutar de una buena comida bien servida. Mucho juguete y poca culinaria. No se come bien en La juguetería.

Calle 27 Nº 4A-03. Tel. 341 1188.

secomebienaqui@gmail.com

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