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Aborto, debate mundial

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Daniel García-Peña
28 de septiembre de 2021 - 11:39 a. m.
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Dos recientes fallos históricos de las respectivas cortes supremas de Estados Unidos y México acerca del tema del aborto reflejan las dinámicas que en el mundo de hoy se mueven en torno a los derechos de las mujeres.

En el caso de Estados Unidos, la Corte Suprema no impidió la entrada en vigencia de una ley del estado de Texas que claramente viola el fallo trascendental de 1973 conocido como Roe v Wade que reconoce el derecho absoluto a la interrupción voluntaria del embarazo hasta las 24 semanas. La controvertida nueva ley texana prohíbe los abortos después de las seis semanas de gestación, cuando muchas mujeres ni siquiera saben que están embarazadas, siendo en la práctica una prohibición total.

Por su parte, la Suprema Corte de México, en la dirección diametralmente opuesta, declaró inconstitucional criminalizar el aborto de manera absoluta y por unanimidad invalidó la legislación del estado de Coahuila que establece de uno a tres años de cárcel a la mujer que aborte y a quien lo realice. Si bien el fallo solo obliga a Coahuila, establece un precedente judicial para los demás estados mexicanos. Su impacto puede ser aún mayor, ya que se trata del segundo país católico más poblado del mundo, en una América Latina que, por lo general, en los últimos tiempos ha venido liberalizando sus leyes en la materia.

Por ello, el caso estadounidense es tan significativo. Si bien la URSS y varios países comunistas fueron los primeros en legalizar el aborto en los 50, fue sin duda Estados Unidos con Roe v Wade quien constituyó un precedente fundamental a nivel internacional, a partir del cual en Europa occidental y luego en el resto del mundo se empezó a despenalizar. De hecho, hoy sólo 26 países del mundo prohíben el aborto en cualquier caso.

Lo que pueda suceder en Estados Unidos es aún incierto. Aunque la Corte Suprema no se ha pronunciado aún sobre la constitucionalidad de la ley texana, el no haber actuado para impedir su entrada en vigor abre la puerta para que otros estados sigan el mismo camino. Un médico en Texas ya desafío la ley anunciando públicamente que había realizado un aborto, lo cual da inicio a un pleito judicial. La Corte Suprema, cada vez más a la derecha, fuertemente marcada por tres magistrados nombrados por Donald Trump, decidió en días pasados aceptar la revisión de una ley restrictiva en el estado de Misisipi, cuyo fallo podría ser la estocada final a Roe v Wade. Lo cierto es que, según una encuesta reciente de Fox News, el 65 % de la opinión estadounidense está a favor de mantener Roe v Wade y el 28 % quiere verla reversada. El fuerte golpe que han sufrido los derechos reproductivos en Texas ha despertado el furor de los movimientos de mujeres a lo largo del país y podría ser un factor determinante en las elecciones parlamentarias en 2022.

La conquista de los derechos de las mujeres es un proceso largo. En el caso del sufragio femenino, en 1893 Nueva Zelanda fue el primer país en el mundo en establecerlo y el último, Arabia Saudita, en 2015. Es decir, la humanidad tardó 122 años para que un derecho tan básico como el sufragio se le reconociera a las mujeres en todos los rincones del mundo. En esa historia, Estados Unidos también fue pionero. Su decisión de establecerlo en 1920 abrió el paso en las décadas siguientes para el resto de las Américas. Colombia tardó hasta 1954, convirtiéndose en uno de los últimos países latinoamericanos en hacerlo.

No conozco país alguno que haya adoptado el sufragio femenino y luego lo hubiera echado para atrás. Es decir, han sido triunfos irreversibles. Desafortunadamente lo mismo no se puede afirmar para los derechos reproductivos de la mujeres, razón por la cual lo que está sucediendo en Estados Unidos, otrora pionero, es tan alarmante. Otro ejemplo es Polonia, mayoritariamente católico, con gobierno de derecha, que este año reestableció la prohibición total de los abortos, echando para atrás las leyes liberalizadoras de las últimas décadas.

Pero no han sido sólo los gobiernos de derecha quienes han reversado los derechos reproductivos de las mujeres. Como parte de su estrategia para retornar al poder en 2006, Daniel Ortega, antiguo comandante revolucionario, de la mano de su esposa y hoy vicepresidenta Rosario Murillo, promovió la abolición del aborto terapéutico que existía en Nicaragua desde 1893 e impuso penas de cuatro a ocho años de cárcel, apoyado por la Iglesia Católica y las iglesias cristianas. Por otra parte, el recién posesionado presidente del Perú, Pedro Castillo, quien también se dice de izquierda, se opone al aborto en todos los casos, aunque hasta ahora se ha limitado a decir que la actual legislación que lo permite cuando está en peligro la vida o salud de la mujer será revisada por la Asamblea Constituyente.

En Colombia, en 2006 la Corte Constitucional estableció que el aborto no es delito en tres casos: violación o incesto, grave malformación del feto o peligro para la vida o salud de la mujer. El año pasado, admitió y estudia la demanda de inconstitucionalidad interpuesta por el movimiento Causa Justa que busca que el delito de aborto desaparezca del todo del Código Penal, como en México. Mientras tanto, el tema de los derechos de las mujeres se ha hecho presente en la campaña presidencial. En una entrevista con El País de España, el candidato Gustavo Petro criticó a los movimientos de mujeres y proclamó que él enarbolaba el “feminismo popular”, lo cual suscitó una dura carta por parte de un grupo nutrido de feministas, incluyendo a varias integrantes del Pacto Histórico, en la que, entre otras, señalaron: “una cosa es opinar con ignorancia y otra más grave sería la de pretender justificar decisiones políticas, como sus alianzas con grupos antiderechos”, haciendo alusión al apoyo recibido recientemente del líder cristiano Alfredo Saade.

La lucha de las mujeres por sus derechos ha sido prolongada y sigue enfrentando retos inmensos a nivel global. Si bien los avances son muy significativos, no deja de ser diciente que posiciones retardatarias hoy provengan de lugares tan disímiles como Estados Unidos, Afganistán del Talibán y uno que otro “izquierdista” latinoamericano. Ojalá Colombia tome el camino de México, y no el de éstos últimos.

danielgarciapena@hotmail.com

* Profesor de la Universidad Nacional de Colombia y Director de Planeta Paz

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Flor(3922)29 de septiembre de 2021 - 10:58 p. m.
A veces , Petro desconcierta con sus ambigüedades y alianzas. Ahí, sí...uno duda: Petro o Alejandro Gaviria?
Manolo(28150)29 de septiembre de 2021 - 03:06 p. m.
¿Cúal derecho de la mujer a abortar?. El verdadero derecho es el de la vida. Es increíble el nivel de maldad deL tal Garcia-Peña. Ah bueno, es el mismo que siente un odio enfermizo por A. Uribe, el mejor presidente de la historia. Así, que no hay nada que extrañar que este personajillo, que funge de "periodista" esté a favor de que las mujeres asesinen a sus propios hijos en el vientre. HORRIBLE.
Hermann(62494)29 de septiembre de 2021 - 01:09 p. m.
Impulsar más educación sexual y métodos de prevención del embarazo sería buena solución. Pero... que pasa cuando no se aborta un cigoto y se desarrolla y nace la criatura ? Que será la mujer sin oportunidades u el bebe condenados a una vida miserable sin oportunidades. Y ahí no veo a todos los que se oponen al aborto ayudando a esos dos seres miserable!!!
María(60274)29 de septiembre de 2021 - 03:57 a. m.
A esta excelente columna, la complementa muy bien este artículo: https://www.las2orillas.co/las-medicas-que-se-la-juegan-por-ayudar-a-las-mujeres-a-abortar-legalmente/
HELBERT(40077)29 de septiembre de 2021 - 02:00 a. m.
En PERU no hay asamblea constituyente. Es una idea del gobierno peruano, pero aún no está implementada.
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