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30 Aug 2022 - 5:01 a. m.

Nueva era en relaciones con Estados Unidos

Las relaciones con Estados Unidos empezaron a cambiar casi de inmediato con la elección de Gustavo Petro. Trascurrieron tan solo 48 horas para la llamada del presidente Joe Biden (Iván Duque tuvo que esperar más de cinco meses). A los pocos días, el nombramiento de Luis Gilberto Murillo como embajador fue muy bien recibido en Washington donde lo conocen y lo respetan. La reunión de trabajo de delegados de alto nivel del presidente Biden con el presidente electo Petro produjo un primer esbozo de temas a tratar bajo el principio del respeto recíproco.

Ahora, con la visita la semana pasada de la delegación encabezada por el Dr. Rahul Gupta, director de la Oficina de Política Nacional para el Control de las Drogas de la Casa Blanca, solo 15 días después de la posesión, las nuevas relaciones empiezan a materializarse. En palabras de Gupta, luego de su reunión con el presidente Petro: “Washington debe ser visto como un aliado cuando se trata de impulsar el desarrollo rural, combatir la corrupción y el cambio climático, y avanzar en la inclusión de las comunidades marginadas en el país”. Las coincidencias con el programa del Pacto Histórico no pudieron haber sido mayores.

En cuanto al tema de las drogas, expresó: “La administración Biden está en una nueva era de la política antidrogas, que es holística, basada en ciencias, compasiva y centrada en las personas.” Son palabras que caen muy bien en el marco de la modificación de la política de drogas que promueve el gobierno de Petro, que se empieza a palpar con los anuncios de suspensión de la fumigación aérea con glifosato e implementación plena del Programa Nacional de Sustitución Integral de Cultivos Ilícitos, PNIS. Es clave recordar que éste hace parte del Acuerdo de Paz de 2016, respaldado en ese entonces por la administración de Obama-Biden. Si bien persisten asuntos espinosos, como la extradición y las negociaciones con los narcotraficantes, que requerirán mayores discusiones con los estadounidenses, lo cierto es que emerge una nueva agenda bilateral en relación con el tema que ha sido central por más de cuarenta años.

La situación de Estados Unidos hoy no es la misma que antes. Aunque sigue siendo una gran potencia, hace rato se habla de un imperio en declive. Con el ascenso en los últimos tiempos de China como potencia económica y militar, y este año con la invasión de Rusia a Ucrania, presenciamos una dramática reconfiguración de la geopolítica internacional, que desafía el rol de Estados Unidos en el mundo. Asimismo, la agudización de múltiples crisis - económicas, energéticas, alimentarias y climáticas - solo augura incertidumbre y creciente peligrosidad en la política global.

Ya se han visto repercusiones. En un mundo tan incierto y peligroso, Estados Unidos necesita mantener la calma en su patio trasero. No fue una mera coincidencia que las conversaciones con el gobierno de Nicolás Maduro se reestablecieran por parte del gobierno de Biden justo cuando el petróleo adquiere aún mayor valor estratégico. El levantamiento de algunas sanciones en contra de Venezuela, así como Cuba, aunque aún tímidas, son indicaciones de una reorientación. Uno de los temas más delicados de la política interna en Estados Unidos es la migración, para la cual se requiere la cooperación, no solo de México, sino de muchos países latinoamericanos. Los niveles de desfavorabilidad de Biden son altos y las perspectivas para los demócratas en las elecciones del congreso en noviembre no son buenas, lo que debilitaría aún más la ya frágil gobernabilidad.

La teoría de la negociación dicta que las dificultades y debilidades del otro pueden ser aprovechables. Colombia cuenta con un alto grado de poder negociador gracias a la estrecha relación que sucesivos gobiernos han construido a lo largo de los años como aliado especial de Estados Unidos, evidenciada por los millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses que han sido dedicados a nuestro país. Para el gobierno de Petro esto significa mayores opciones de iniciativa y maniobra y gran potencial de incidencia efectiva. Por otra parte, se abre la posibilidad de constituir un bloque de países latinoamericanos con gobiernos progresistas - Chile, Bolivia, Perú, Argentina, incluso México, seguramente reforzado en octubre con el esperado triunfo de Lula en Brasil - que fortalece al sur en su interlocución con la potencia del norte. Con el liderazgo del gobierno del presidente Petro, sin duda se abre una oportunidad dorada para forjar una nueva era en las relaciones con Estados Unidos.

danielgarciapena@hotmail.com

* Profesor de la Universidad Nacional de Colombia y director de Planeta Paz.

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