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Afros en Palacio con el presidente: ¿qué sigue?

¿De la representación simbólica (Uribe-Santos-Duque) y política (Petro) a un nuevo concepto?

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Hay que reconocerle al Gobierno que coge por los cuernos ciertos asuntos. La sonora frase “no como de indio, no como de negro, no como de blanco”, aunque dicha en relación con el control de manifestaciones de protesta violentas, fue tomada como emblemática de su aproximación al “tema étnico”.

Desde Uribe, los presidentes buscaron un negro para el gabinete sin importar su afinidad de pensamiento, como un gesto de inclusión simbólica, normalmente en el ministerio de Cultura. Con Petro se pasó a la representación política porque efectivamente contó en su campaña con casi todos los grupos afros organizados y luego con votaciones municipales abrumadoras.

Después de la inédita (por lo “masiva”) y gris experiencia de afros en el Gobierno de Petro, De la Espriella no encontró una expectativa de esa inclusión simbólica y “no comió de negro” en el gabinete. En la posesión no se vieron más de 12 negros (estuve porque me invitó un senador), incluidos los congresistas. Sin embargo, la atención del desastre del terremoto en Chocó y Buenaventura le ha permitido al presidente mejorar su imagen en una parte de la población negra.

Pero el Gobierno tiene atragantado un tema, la consulta previa (por el impacto en los proyectos de infraestructura), para el que está buscando una solución, con la urgencia del trámite del Plan Nacional de Desarrollo que se viene. La reunión en Palacio de Nariño del presidente con un pequeño grupo de afrocolombianos tiene que ver con eso.

En una perspectiva de largo plazo, podría verse como un presidente que pone la cara para sugerir “no quiero seguir el patrón de relación con la población negra, pero los respeto”. Un cambio, al menos en las formas palaciegas, respecto de la instrumentalización con dosis de irrespeto de Petro. Y un signo de otra concepción, más influenciada por el pragmatismo de Carlos Alonso Lucio que por el radicalismo de Agustín Laje, afortunadamente.

Intelectualmente, no estamos cerca de declarar que se escinde el cumplimiento de los artículos constitucionales 13 (igualdad) y 7 (diversidad étnica): el Estado se empeña en el 13 y se asume neutral frente al 7 (solo promueve la identidad de colombiano, con iguales condiciones para otras identidades en disputa).

En un análisis de corto plazo sí tiene dos bemoles la reunión en Palacio: i) no convocó a aquellos con los que legalmente tiene que verse el Gobierno (las consultivas derivadas de la Ley 70 de 1993 y los congresistas, en primer lugar), y ii) los del Caribe se sintieron excluidos. Que la representación simbólica es limitada o fugaz se evidencia en que no ha habido un comunicado de los asistentes. De hecho, Presidencia no reseñó sus nombres y cargos.

El contraste será grande con la audiencia pública que hará la Comisión Legal Afro del Congreso con los alcaldes de ciudades y municipios de mayoría de población afrocolombiana, en la que los ministros podrán acordar líneas concretas de articulación de inversiones con el Plan de Desarrollo. Una iniciativa de la senadora Claudia Margarita Zuleta y el representante Estefanel Gutiérrez.

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La suma de las atribuciones de los alcaldes y los (49) congresistas de la Comisión, en “colaboración armónica” constitucional con el poder ejecutivo para alcanzar metas de desarrollo y bienestar en esas entidades territoriales, ameritaría una firma solemne en Palacio con el presidente, con los consultivos como testigos. Y la mayoría de todos los actores conformes, con muy pocos pensando en acudir a los jueces para poner trabas.

@DanielMeraV

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