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“Cabezas de ratón” políticos y cultura

Daniel Mera Villamizar

22 de octubre de 2023 - 09:04 p. m.

Vamos en 36 partidos y en 2002 tuvimos 72 porque no somos “cola de león”.

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El profesor Eduardo Pizarro escribió “¿Es viable una democracia con 36 partidos políticos?” en el periódico virtual de la Universidad Nacional de Colombia. Allí advierte que esa es una “realidad que puede llevar a que Colombia se deslice hacia la ingobernabilidad”.

No es la primera vez que vivimos algo así. En 2002, los partidos y movimientos políticos eran 72. En un recuento de Pedro Medellín, pasamos “de 23 en 1991, a 43 en 1994, a 56 en 1998″. La solución fue la reforma política constitucional de 2003, que logró reducir a 20 el número de partidos.

De 2019 a la fecha, el Consejo Nacional Electoral ha concedido 21 personerías jurídicas y no sabemos si seguirá a ese ritmo. Aunque los politólogos nos podrían ilustrar sobre los detalles de lo que está ocurriendo, la tendencia es hacia la atomización de hace dos décadas.

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Algo nos mueve hacia la dispersión, el personalismo, el feudo. Aquello de “ser cabeza de ratón en vez de cola de león” se da en las regiones y en Bogotá. Hemos visto a expresidentes y a voceros de familias prominentes que no se resisten a tener partido político propio, al igual que líderes menos educados.

Para tener “presencia de marca” en estas elecciones, esos partidos de papel repartieron avales a muchos candidatos a alcaldías, reproduciendo una proliferación contraproducente para la democracia. Confusión del elector, venta de adhesiones, nulas campañas.

Es un fenómeno que hay que corregir en el corto plazo con reglas e incentivos para los actores e instituciones políticas y en el largo plazo interviniendo la cultura política a través de la educación y de los propios partidos. Un multipartidismo moderado y funcional necesita para su sostenibilidad un sustrato cultural que no tenemos, o probablemente estaremos cada 20 años en las mismas.

Se pregunta el profesor Eduardo Pizarro si “¿tendrán hoy los miembros del gobierno y los miembros de la oposición la estatura histórica de 1991 hacer una reforma profunda de la ley de partidos y las normas electorales?”.

La polarización no ayuda y tampoco la composición múltiple de la coalición de gobierno. Si bien la fórmula para la reforma política probablemente sea no acabar fulminantemente el exceso de partidos, sino obligar a varios a actuar como uno en modo reglado de coalición, muchos “cabeza de ratón” se van a oponer (en nombre de la democracia, al tiempo que la socavan, una comprensión que puede volverse general en las aulas).

El diseño de la nueva reforma política no se debería improvisar para presentarla ya. El gobierno ha mostrado que su fuerte no es elaborar proyectos de ley cuidadosos, equilibrados, sólidos técnicamente. Y los partidos de oposición e independientes todavía no son un bloque porque algunos están jugando un extraño juego, por ejemplo con la reforma a la salud.

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@DanielMeraV

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