Publicidad

Educación que desperdicia el talento

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Daniel Mera Villamizar
13 de julio de 2026 - 05:07 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Ni todos aprenden lo básico ni desarrollamos el 15-20 % de altas capacidades.

El problema de calidad de la educación es que no conseguimos que los estudiantes, sin importar su condición socioeconómica y cultural, alcancen un umbral común (determinado) de conocimientos y competencias. De hecho, no tenemos un currículo nacional básico y estamos en mora de corregir la proliferación de asignaturas.

Pero hoy quisiera hablar de otro gran problema de la calidad educativa, prácticamente no reconocido: no les enseñamos más, ni sabemos cómo enseñarles, a los que pueden aprender más, es decir, a los estudiantes de altas capacidades.

El psicólogo educativo Joseph Renzulli mostró (modelo de los tres anillos: capacidad intelectual superior a la media, creatividad y alto compromiso con la tarea) que entre el 15 % y el 20 % del alumnado tiene potencialmente altas capacidades, más allá del mítico 2-3 % establecido por la medición del coeficiente intelectual.

Cómo puede un país salir adelante si, por un lado, la educación no proporciona las herramientas fundamentales a la población en general, y, por el otro, ignora o anula al 20 % que puede jalonar el progreso de todos. No hay manera. Otros países lo entienden. Nosotros no.

Mientras Corea del Sur, Israel o Costa Rica cuentan con una especie de Ley de Promoción de la Educación de Dotados y Talentosos, por ejemplo, Colombia tiene el tema confundido con la regulación de la atención a la población con discapacidad (residual en la maraña del Decreto 1075 de 2015, después del Decreto 1421/2017).

Primero hay que cambiar el enfoque: los estudiantes con discapacidad tienen necesidades especiales que debemos atender por un imperativo moral; y, respecto de los estudiantes con “capacidades o talentos excepcionales”, es el país el que tiene una necesidad especial de atenderlos por un imperativo estratégico, de orgullo y casi que de sobrevivencia (en una era de conocimiento e IA).

Segundo: la definición no es “excepcionales”, que conduce al 2-3 %, aunque igual vamos a desperdiciar a los que no estén en hogares privilegiados, sino “sobresalientes o de altas capacidades”, para abarcar al 15-20 %. Singapur comenzó en 1984 identificando apenas el 1 % (genios) y en 2027 pasará a un sistema con el 10 % (talentosos).

Tercero: la educación de los estudiantes de altas capacidades no es un asunto para que vean qué pueden hacer las entidades territoriales certificadas; es un asunto estratégico nacional, como la política de ciencia, tecnología e innovación, y las políticas sobre recursos naturales escasos e indispensables.

Entonces habría que aprender rápidamente de la experiencia internacional y sacar una política decorosa, por decreto, de detección temprana y apoyo al desarrollo del talento para la productividad y la prosperidad. Se dirá que si no somos capaces de aplicar censalmente Saber 3, 5, 7 y 9 para realizar seguimiento del aprendizaje niño a niño, menos vamos a hacer una identificación sofisticada y seria del 20 % superior (pruebas de logro, nominación docente, auto-nominación y evidencia de creatividad). Probable y lamentablemente cierto.

Además, ¿qué harían los docentes con ese 15-20 % de talentosos si lo identificáramos? En Dilema con la educación de talentos de altas capacidades (25/abril/2022), me referí a desarraigarlos como en el pasado (o todavía en algunos países) o volverlos aceleradores del cambio pedagógico local.

Por ejemplo: si diéramos libros de texto para intentar asegurar la enseñanza-aprendizaje de unos contenidos mínimos, el 15 % o 20 % de los libros de matemáticas e inglés podrían tener temas adicionales para los estudiantes de altas capacidades, como (parecido) en Corea del Sur.

Ojalá algunas facultades de Educación tomaran nota, por si acaso, y comenzaran a enseñar a Joseph Renzulli y a Françoys Gagné (Modelo Diferenciado de Superdotación y Talento). Ya estamos bien de Paulo Freire.

@DanielMeraV

Conoce más

 

Mario Giraldo(196)14 de julio de 2026 - 01:16 a. m.
Muy bueno el aporte del día de hoy, en mi opinion son las alcaldías las llamadas a reconocer su talento local a cultivarlo y a ofrecerles oportunidades pues son las ciudades las principales dagnificadas del drenaje de talento local.
Álamo(88990)13 de julio de 2026 - 08:49 p. m.
"¡Cuándo invitas a la inauguración de tu cerebro!", decía un viejo profesor. Todo por la mera merita falta de mérito.
Eduardo Sáenz Rovner(7668)13 de julio de 2026 - 06:21 p. m.
Un país que odia a los judíos por exitosos y a los argentinos por blancos.
  • Otton(emcod)13 de julio de 2026 - 10:32 p. m.
    Increíbles sus razones!!! Esas serán las suyas!!!. ¿Le dice algo el genocidio de los palestinos?, ¿la invasión a Irak? ¿Tampoco?. Y los argentinos son engreídos, pero no creo que los odien por eso.
Atenas (06773)13 de julio de 2026 - 03:12 p. m.
Daniel, este interesantísimo asunto q’ abordas, de cómo observar, orientar y aprender a destacar a educandos q’ van mostrando innegables capacidades por encima del promedio, es caso q’ en la educación pública de Colombia importa un cu….No quisiera pero cuento lo de mi pequeña nieta nacida en USA de padres hispanos, q’ estudia en escuela pública gringa y estado republicano, y quien desde el año 1º fue seleccionada pa una educación especial, de talentos en ciernes y visos de superdotada.Atenas
  • Juan felipe Vélez gomez(82042)13 de julio de 2026 - 09:06 p. m.
    Viejo puerco
Juan Montoya(cnp52)13 de julio de 2026 - 01:53 p. m.
Daniel Mera tendra cuatro años para vender aire caliente, suerte con eso y con el software Renzulli.
  • Atenas (06773)13 de julio de 2026 - 03:14 p. m.
    Venir al foro a escribir recurrentes sandeces no le cuesta trabajo a Juan, pa eso tiene el atril de sandeces q’ Montó ya. Atenas
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.